ÚLTIMO PASO: ACTIO

¿A qué nos lleva el texto?
(Matrimonio, 3 hijos, él trabaja, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)

En el evangelio, las curaciones físicas son generalmente signos de curaciones interiores. En todas ellas se manifiesta la misericordia de Dios que se compadece de la persona que sufren algún mal.
Intentemos sacar en claro, analizando este milagro, lo que Dios nos quiere enseñar.
En primer lugar, convenimos todos en que hay muchos tipos de ceguera aparte de la meramente física. En estos dias, a modo de ejemplo y con todo el respeto por los hermanos catalanes independentistas, vemos claro, desde la distancia, el empecinamiento y la ceguera por no ver la imposibilidad de un proceso abocado al fracaso. Pero ellos siguen “erre que erre”, a pesar del deterioro claro de una convivencia y una fraternidad que cada vez tiende más  a un ámbito universal.
No sólo esto, la política o la religión en su radicalismo más fanático, las idolatrías que nos hacen colocar nuestra confianza en otras realidades que no son Dios, es decir, que no proceden del amor, distorsionan nuestra visión de lo verdaderamente bueno y provocan la pérdida de la paz interior y de la libertad.
Y no es que sean sólo personas, que también (a veces lo que hace fulano está super bien y si lo hace mengano, es una barbaridad…), nuestros ojos puestos en el dinero, en el poder, en preocuparnos excesivamente en lo que otros van a pensar o decir de nosotros, se pueden convertir en obsesiones que distorsionan la realidad.
Llama la atención la prontitud de la respuesta del ciego, “soltó el manto, dio un salto…”, ésa
debe ser nuestra actitud, frente a aquellas cosas que veamos que están coartando nuestra libertad  por que no nos dejan ver clara la realidad, cortar por lo sano, abandonarlas, desapegarnos de una forma rápida y contundente.
¡LA VERDADERA CEGUERA ES NO VER LO ESENCIAL!


Publicado

en

por

Etiquetas: