ÚLTIMO PASO: ACTIO

¿A qué nos lleva el texto?
(matrimonio, tres hijos, él trabaja, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)

Al leer este evangelio adquiere aún más resonancia lo vivido ultimamente con las celebraciones de la beatificación de los mártires claretianos. En todos nosotros, su recreación en musicales, maquetas, canciones… ha suscitado un sentimiento de admiración por unos jóvenes que dieron la vida por Cristo, con arrojo, alegría, con misericordia y llenos del amor de Cristo. También hemos llegado a preguntarnos qué haríamos nosotros en su caso, ¿seríamos capaces de entregar la vida por el Señor?…
Lo más probable es que nosotros no lleguemos a derramar la sangre por su causa, pero nos queda una ardua tarea, dia a dia, hora tras hora, siendo testigos del evangelio de Jesús allí donde nos encontremos. Ahí adquiere un nuevo sentido nuestro “martirio”, por que será esa persecución,  consecuencia natural de una vida de coherencia con la fe que hemos recibido, como algo que hemos sido llamados a profesar no sólo con la palabra sino con las obras.
La Iglesia se goza sobre todo con la fidelidad al evangelio de sus hijos, no con su muerte violenta o los sufrimientos, físicos o morales, que otros les puedan infligir a causa de la fe.
Sin llegar a dar la vida, podremos ser, con esta coherencia y fidelidad pública a Jesús y al evangelio, un ejemplo a seguir y por tanto, ser testigos auténticos de la fe.
Por tanto, queridos amigos, coherencia y fidelidad en los ambientes donde vivamos, seamos “testigos” (es decir “mártires”) cualquiera que sean las circunstancias de nuestra vida, por que sólo ofertaremos la fe con credibilidad si realmente nos convertimos, si somos auténticos.


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