¿A qué nos lleva el texto?
(Matrimonio, 3 hijos, él trabaja, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)
La lógica del evangelio, por mucho que nos empeñemos, no podemos cambiarla, tiene como premisa principal el amor a Dios y al prójimo. A veces nos rebelamos como Pedro, reprendiendo a aquellos que no hacen “lo lógico”, según el pensamiento humano. Incluso, intentamos justificar de mil y una maneras nuestro comportamiento hasta que llegamos a creérnoslo… Y ¡qué engañados estamos…!. No tarda en aflorar el desencanto, el hastío y la infelicidad. Sí, por que ahí está el indicador de si actuamos bien o mal, sólo actuando con la lógica del evangelio encontramos esa felicidad plena que nos hace felices a nosotros y a los que nos rodean. Sólo en los corazones que “se hacen nada” anida el Amor de Dios.
Hagamos el ejercicio de “ser nada”, de negarnos continuamente a nosotros mismos, de buscar aquello que le guste al otro, de servirlo en aquello que nos gustaría que a nosotros nos sirvieran.
Nuestros achaques, nuestros problemas, van a seguir estando ahí, pero no como un muro que no nos deja avanzar, sino cargados en la mochila, a la espalda, dejándonos ver la realidad y el paso de Dios a nuestro lado. Y nos daremos cuenta de lo absurda que ha sido, durante el tiempo que nos hemos mirado el ombligo, nuestra vida.
¡Sal fuera de tí, busca el encuentro con el hermano que te necesita, y tu mundo, que parece que te arrastra a un abismo, cambiará, tendrá una luz nueva, estará iluminado por el brillo del Amor de Dios!
ÚLTIMO PASO: ACTIO
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