ÚLTIMO PASO: ACTIO

¿A qué nos lleva el texto?
(matrimonio, 2 hijos, él trabaja, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)

Unos griegos que habían acudido a Jerusalén le dicen a Felipe: “Queremos ver a Jesús”. En el mundo en el que vivimos las personas, no quieren ver al Señor, ni su mensaje. Se han desprovisto de Dios. Pero el ser humano necesita creer y se va “montando” otros dioses que cubran esa necesidad de tener fe que es imprescindible para su vida, para su esperanza, para tener respuestas…. También, a veces, nos ocurre a nosotros los cristianos que nos vamos creando un Evangelio a la medida, con un Dios a la medida.
Dediquemos estos días del final de la Cuaresma un tiempo (de Ejercicios Espirituales, de retiro…) para acercarnos a Jesús, a recuperar lo esencial de su Mensaje salvador y liberador. Nosotros también necesitamos verlo y encontrarnos con Él para retomar el sentido de nuestra vida y nuestra existencia.
Procuremos morir a nuestras seguridades (las apariencias, el tener…) porque “si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo”. Muramos a lo que nos aleja del gozo del amor que nos muestra Jesús, a lo que nos separa de su luz. Solo así daremos fruto.
Borrémonos a nosotros mismos del centro de nuestra vida, para poner al hermano. Eliminemos el egocentrismo que nos hace perder la vida, mal vivir (“el que se ama a sí mismo se pierde”). Intentemos alejarnos de la necesidad de ser alabados, amados, valorados por nuestro éxito… Procuremos aborrecer los “valores del mundo” centrado en el dinero y el poder… (“el que se aborrece a sí mismo en este mundo, se guardará para la Vida Eterna”).
Estos últimos días de Cuaresma pongamos en manos del Padre todo lo que tenga nuestra “alma agitada”, para que Él alcance desde ahí su gloria.


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