ÚLTIMO PASO: ACTIO

¿A qué nos lleva el texto?
(matrimonio, 3 hijos, él trabaja, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)

Hablaremos también del “templo de nuestro cuerpo”, no vaya a ser que seamos tan obstusos como los fariseos, que no entienden las palabras de Jesús.
Este pasaje del evangelio nos invita a revisar el estado de nuestro templo interior, nos interpela a revisar la autenticidad de nuestras acciones, a que quitemos toda aquella “faramalla” que hace esconder el genuino motivo de por qué deberíamos hacer las cosas.
Jesús lo escenificaba reprendiendo a los cambistas, derribando los puestos de venta de ofrendas, echando a la gente que interfería en el verdadero objetivo del templo de Jerusalén. También, sobre ese templo exterior diremos algo.
Hoy en dia, por ejemplo, está muy de moda ser voluntario-solidario de una ONG. Incluso los actores famosos se suben al carro de esta corriente y eso es bueno, pueden hacer mucho bien, discutible pueden ser sus motivos…sin embargo, y eso nos puede pasar también a nosotros, pobres mortales que intentamos hacer el bien, habría que revisar los argumentos que nos mueven a emprender nuestras acciones, si no están llenos de otros afanes que no sean conseguir la dignidad de las personas pero  a veces a costa de todo, sin contar con  todos… Igual nos puede pasar en nuestras acciones parroquiales, en las catequesis…Decía Claret que uno de las mayores tentaciones con las que tenía que luchar era la adulación, que lo alabaran después de un sermón, que adquiriera fama entre la gente… Eso le alejaba del sentido último por el que hacía las cosas, difuminaba el sentido de su misión.
Tratemos de priorizar, no sólo la “limpieza” del templo interior, sino también la armonía y la pureza del templo en el que Jesús se hace presente “donde dos o más se reúnen en su nombre”. Cuidemos, con Jesús en medio, que nuestras relaciones con los demás sean verdaderamente auténticas, llenas de pureza, con la generosidad que nos confiere esa actitud de  ser capaces de perder nuestra idea para aceptar la del otro.
No nos resistimos a hablar algo sobre el templo exterior, después de haber asistido al espectáculo cada vez más escandaloso de la “feria” creada en los camposantos en estos dias.
Sólo de tierra para abajo se manifiesta la igualdad de todos los hombres, y no nos referimos a la podredumbre y a la muerte sino a la redención de esos restos cuyas almas gozan de la presencia del Señor tras haber entendido lo que de verdad importa. Lo que vemos de tierra para arriba no es sino una deformación de lo que deberíamos entender como esencial.


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