ÚLTIMO PASO: ACTIO

¿A qué nos lleva el texto?
(matrimonio, 3 hijos, él trabaja, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)

El evangelio es tremendamente actual!
Estos dias han existido muchas críticas sobre la repatriación de los dos misioneros enfermos de Ébola. Sobre todo diciendo que no debían haberlos traido y no haber provocado las infecciones posteriores…
Según la ley civil, la repatriación de personas que viven en el extranjero en condiciones de peligrosidad extrema, es obligatoria , si éstas lo solicitan claro está.
Después de más de treinta años dando su vida por los demás, estos misioneros parece que no tenían derecho a que los cuidaramos aquí en su casa.
Ellos son el brazo ejecutor de ese amor que profesamos a las personas más necesitadas que son hermanos nuestros, miembros de  nuestra propia familia, la Iglesia.
Estos dias llegaba la disyuntiva:
–  Bien les permitimos morir cerca de casa, cerca de los suyos, intentando antes atenderlos con todo lo que mejor que tengamos en nuestro país, en nuestra sanidad…(otros paises han repatriado médicos, periodistas…no eran religiosos y los trajeron).
– O bien los dejamos morir allí, para no correr riesgos de infección, nosotros, los “señoritos del primer mundo” (hagámos una seria reflexión).
Algo parecido pasó con la pregunta de los fariseos. Para lo que a ellos les viene bien, aplican la ley del César, intentan pillar a Jesús. Sin embargo, para cuando no les viene bien, echan mano de sus razonamientos partidarios y hacen demagogia.
El Ébola no es más que “un invitado más” en el elenco de enfermedades que matan a miles de personas en el tercer mundo. A nosotros nos parece algo tremendo, incluso nos escandalizamos por sacrificar un perro y no por los miles y miles de seres humanos que mueren
no sólo de Ébola (una pequeña parte), sino de SIDA, malaria, hambre…(Eso sí que les parece tremendo y entristece el corazón de los misioneros…)
Este Domingo es el dia del DOMUND, tengamosles muy presente en nuestras oraciones y en nuestra generosidad,  ayudándoles tanto moral como económicamente y sí, cumplamos con la ley, pero sobre todo con la Ley de Dios.


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