¿A qué nos lleva el texto?
(matrimonio, 3 hijos, él trabaja, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)
Precísamente hoy, he tenido una discusión al respecto y lo confieso, un juicio poco cristiano por mi parte. “Un cliente habría tenido la capacidad de aumentar su negocio si hubiera trabajado con ahinco, pero no lo hizo como otro que justo estaba al lado y que, en cambio,y por su duro trabajo, madrugando, trasnochando… se había labrado un buen porvenir. Surgió la discusión de que el comunismo era inviable, por que unos no tabajan lo mismo y la recompensa debe ser diversa”. (No por ello, esta lectura me confirma que el comunismo es lo más válido, el cristianismo SÍ. Los jornaleros, a pesar de todo, estaban a primera hora de la mañana esperando para ser contratados…)
Pero no da una lección:
¿Quién soy yo para juzgar a unos y a otros?,
¿Acaso he ahondado en las circunstancias que el “jornalero malo” ha sufrido en su vida, los problemas personales, su estado de salud, los reveses de la vida…?
¿ Y la frustración del que no puede trabajar simplemente por que no lo hay? ¡Qué duro! ¿Verdad?
Siento que no he amado como un cristiano a este hombre y lo he llamado para disculparme. Ahora me siento mejor. No podría hacer el comentario a este evangelio si no pedía perdón por mi actitud.
En muchas ocasiones, nos falta esa generosidad que nos enseña la parábola, esa actitud de premiar y no revisar el pasado de cada persona cuando uno se une a “arrimar el hombro”.
Por ejemplo, ahora, comienza a ofrecerse gente para dar catequesis, para trabajar en el grupo de Cáritas de la parroquia, en el ropero, para el A.M.P.A. del cole…
Igual nos vienen unos pocos celos por que son acogidos con gran alborozo, cuando nosotros nos creemos con más derecho a ello (¿quién juzga esto?, sólo Dios…
¿Sabéis?, son esos celos los que nos hacen infelices, los que llenan nuestro pensamiento de juicios estúpidos, sin sentido. Digámosle al Señor que no merecemos otra cosa que su perdón diario y que nuestra penitencia para conseguirlo, es amar y servir cada vez más al prójimo, con una generosidad que nos haga verlos con ojos nuevos, no teniendo en cuenta su pasado sino el presente.