ÚLTIMO PASO: ACTIO

¿A qué nos lleva el texto?

(hombre, 3 hijos, trabaja, pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)

Cuando llega la fiesta de Cristo Rey, es inevitable comparar los reinos de este mundo, a nuestros políticos, reyes y dirigentes, a esos patriotismos o nacionalismos emergentes, a veces tan excluyentes, tan faltos de escrúpulos, a esa política y democracia tan  mal entendida…Creo que todos estamos muy cansados de esto. Son necesarios pero quizás, por nuestro pasotismo y falta de implicación, llegan a esos cargos gente mediocre y falta de valores, muy separados del ideal cristiano. Debería ser una política con una nueva calidad, no una política perfecta dictada por los relatos ideológicos, sino la mejor política de cada día, la que es responsable, capaz de escuchar y estudiar, competente, eficaz, que implique a jóvenes, viejos, sanos y enfermos, de una u otra fe, de una cultura o de otra.

Entender que la humanidad conserva en su historia un camino irreversible hacia la unidad y la paz, es necesario, remar en contra es perder el tiempo y las energías. Elegir la fraternidad para cuidar activamente de los demás y del planeta, dejando la política como hegemonía y, en cambio, asumir la atención concreta a la necesidad, a la acogida, a la equidad, nos llevaría a dar ese salto de calidad en optimizar esfuerzos y trabajo.

Construir el Reino de Dios nos debe hacer salir de esa indiferencia para convertirnos, en nuestros ambientes cotidianos, en constructores de concordia, requiere preocuparnos por los demás, sanar heridas y traumas personales y sociales provocados por un egoísmo que no hace más que dividir. Entender que mi vecino, mi compañero de trabajo, aquel que me mira mal…todos son candidatos a esa fraternidad cristiana que llega a todos. El mundo cambia si cambiamos nosotros, al final es el amor el que vence. Probemos a vivir así, para ser levadura de una nueva cultura de paz y justicia propia del Reino de Dios, dignos siervos de nuestro Rey.


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