¿A qué nos lleva el texto?
(hombre, 3 hijos, trabaja, pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)
Jesús no se andaba con engaños ni dobles intenciones. Llamaba a las cosas como son, «sin paños calientes». Les decía a los discípulos, y por ende a nosotros, que no va a ser un camino de rosas, que el seguirlo, implica ciertos requisitos:
– el primero: » que se niegue a sí mismo»; en un mundo que nos invita a reivindicarnos continuamente, a imponer nuestra personalidad, Él nos dice que tenemos que «ser nada», anularnos para así acoger al otro con todo nuestro corazón. Es un ejercicio que os invito a hacer, acercarnos al otro sin ideas preconcebidas, escucharlo a fondo, sin pensar respuestas o consejos, ya Jesús, desde el Amor, nos iluminará o simplemente revelará las soluciones al que nos habla, por que el «vacío por amor» actúa como altavoz.
– el segundo: «que cada uno cargue con su cruz». Nadie va a venir a cogerla por tí, porque es intransferible, y el que piense lo contrario, se equivoca. Asumir lo que nos toca, no con resignación, sino ofreciéndola por amor. Y eso no quiere decir otra cosa que nuestra cruz jamás puede ser impedimento para ofrecer al otro una sonrisa, una palabra agradable, un acto de amor concreto hacia él…
– el tercero: «quemar la propia vida por amor». Nuestros caprichos, nuestras cosas, nuestro cansancio…no tienen cabida si antes que nosotros mismos hemos puesto al prójimo. Así, podremos ganar no solo la vida eterna, sino disfrutar ya de la felicidad plena aquí en la tierra.
– el cuarto: «No hacernos un Dios a nuestra medida»: Jesús es el que es, sin medias tintas, sin concesiones. Si quieres seguirlo, el evangelio es muy claro, hay incluso una «hoja de ruta», y el equipaje que tienes que llevar. Si lo eliges; trata de hacerlo con todas las consecuencias. No encontrarás otro mejor, seguro.