ÚLTIMO PASO: ACTIO

¿A qué nos lleva el texto?

(matrimonio, 3 hijos, él trabajan, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)

Preparad el camino y allanad sus senderos.

Alguna vez, cuando ha habido algún conflicto familiar, problemas de convivencia en la oficina, en el trabajo…¿No os habéis acordado nunca de la figura de Juan el Bautista o al menos de alguien que tenga su actitud?

No hay virtud mayor para ello que la humildad y la mansedumbre de corazón. Tratemos, en este tiempo de Adviento, de ser instrumento del Señor para ser transmisores de Esperanza y de “buen rollo”.

Las nulas esperanzas, la tristeza y la desilusión, en esta Navidad tan atípica que nos espera, sin saber si vamos a poder compartir con nuestros seres queridos estas fechas, con el miedo al contagio, la incertidumbre económica…, es muy fácil que caigamos en ello y así lo trasmitamos en nuestro entorno. Preguntémonos qué haría Juan el Bautista, ¿pondría sólo su esperanza en la llegada de la ansiada vacuna? y, entonces, mientras tanto, ¿qué hacemos, vagamos como zombis, dejamos al Niño Jesús que va a nacer que lo haga por su cuenta y riesgo, porque nosotros, bastante tenemos con lo nuestro? No, nuestra Esperanza es otra, velad, porque no sabéis el día ni la hora), no podemos perder ni una oportunidad de ver a Dios en los demás ni en nuestra vida, porque nuestro amor hacia Él es tanto, que eso nos impele a no distraernos para agarrarlo y quererlo cuando pase a nuestro lado, sabemos que eso y sólo eso nos da la felicidad.

Lo del “buen rollo” lo decía de forma coloquial pero no por ello menos importante, qué bueno aquellas personas que se adaptan a todo, aceptan a los demás tal y como son, no murmuran ni piensan mal…Todo esto es allanar los senderos, quitar dificultades y piedrecitas a los otros en su camino, ¡que ya bastante tienen con lo suyo para que les pongamos trabas, encima!

De manera personal, no dejemos de preparar el camino que nos llevará a encontrarnos con el niño Jesús, nuestros valles serían nuestros pecados, nuestras faltas de caridad, nuestras montañas, la soberbia, el orgullo, la dureza de corazón. Intentemos cuidar nuestra manera de hablar, sin voces, amablemente, pensemos las cosas antes de decirlas para que no hieran a nadie. Eso es allanar los senderos, quitar valles y montañas. Para ello necesitamos también dedicar nuestros momentos a la oración, a hablar con Dios. Eso ayudará sobre manera.

Pues nada, toca hacer de Juanes, los obreros de los caminos, ponernos el casco de trabajo y con humildad y mansedumbre ayudar a que nuestro corazón y el de los demás esté más receptivo al nacimiento del Señor.–


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