ÚLTIMO PASO: ACTIO

¿A qué nos lleva el texto?

 (matrimonio, 3 hijos, él trabaja, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)

Qué bonito sería que sonaran nuevas estas palabras en nuestro corazón en este Pentecostés…!! y que al escuchar: «Recibid el Espíritu Santo», cambiara en nuestro vivir cristiano, sobre todo una cosa, que vivamos con alegría.

Sí, esa alegría que nos hace volar, soñar, para transformar, para colorear la vida. Una alegría verdadera que nos invita a no permanecer estáticos, a no aburguesados, que nos hace trajinar, ir de aquí para allá buscando el bien de los demás, deseando la felicidad de los otros. Esa apertura del corazón, es fuente de felicidad, porque «hay más alegría en el dar que en recibir».

Como decía el papa Francisco: no podemos ser cristianos con conciencia de derrota, pesimistas, quejosos y desencantados con cara de vinagre.

El Espíritu Santo, nace del Amor tan intenso que existe entre el Padre y el Hijo, es como el cemento que une ese Amor que llega a hacerlos uno.

Nosotros también podemos gozar de esa vida trinitaria en la medida en que sembramos ese amor en el mundo.

Se habla de «sentido de misterio» a la certeza interior y la convicción de que Dios puede actuar en cualquier circunstancia, incluso en situaciones de dolor y fracaso. Quizás este sentido de misterio, lo tenemos más acusado cuando hablamos del Espíritu, por que es «la Persona de la Trinidad, más desconocida». En el momento que dejemos de intentar controlarlo todo, cuantificarlo y confiemos en que el Espíritu actúa dónde, cuándo y como quiere, habremos conseguido mucho, estaremos conociendo más al Espíritu.

Einstein, el científico, decía que la energía» ni se destruye ni se pierde», sólo se transforma. Esa tiene que ser también nuestra seguridad con respecto al amor, nunca jamás se pierde ningún trabajo realizado con amor, ningún cansancio generoso, ninguna paciencia por amor ante cualquier desaire, ninguna de las preocupaciones sinceras hacia los demás…

¿Cuántas veces hemos experimentado que una acción pastoral que en principio pareció una «porra», y sin embargo, dio sus frutos donde menos nos lo esperábamos y en un momento tampoco entendible…?. El Señor, quizás cogió nuestra entrega para derramar bendiciones en otro lugar.

Nos tiene que quedar claro que nuestra entrega es necesaria y los frutos… no nos toca a nosotros cuantificarlos y ni siquiera recogerlos

Invoquemos el favor del Espíritu de manera frecuente, Jesús nos lo dio para ayudarnos, para evangelizar, para dar luz y sal al mundo y confiemos en que Él hará su parte.


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