¿A qué nos lleva el texto?
(matrimonio, 2 hijos, él trabaja, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)
“Pues hasta entonces no había entendido la escritura: que Él había de resucitar de entre los muertos.”
Y nosotros también hemos de resucitar con el Maestro. Procuremos actuar dejando vacío cualquier “sepulcro” que quede en nuestro interior, que nos tiene sin vida y sin libertad: el de la desgana, la apatía, la pereza, el egocentrismo, la indiferencia, la envidia, la falta de fe, el materialismo, el orgullo, el egoísmo, la avaricia… Esforcémonos en quitar la pesada piedra que seguramente lo tapona, para dejar que entre la luz de la Pascua, de la vida, de la resurrección… Dediquemos tiempo suficiente para hallar la “estrategia” para lograrlo, reflexionando, orando… Demos el paso de la muerte a la vida. El Señor nos acompaña. Está con nosotros. ¡Ha resucitado! ¡Vive!
Dejémonos impregnar de la Luz de Cristo. Seamos portadores de vida, de esperanza, de resurrección… Siempre es necesario, pero quizás mucho más en este momento tan extraordinario, que está zarandeando a toda la humanidad.
¡Cristo vive! Anúncialo con tu vida.