¿A qué nos lleva el texto?
(matrimonio, 2 hijos, él trabaja, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)
Es esta una semana muy importante para nosotros los cristianos. La vivencia de la misma debe ser intensa, sentida, espiritual… Pero a veces nos resulta complicado no dejarnos arrastrar por lo mundano que nos rodea… y acabamos haciendo de una semana “pagana” o de “jarana”. Huyamos de esa tentación. Busquemos espacios para interiorizar la Pasión estos días, aprovechemos también los que se nos ofrecen. Nos ayudará a ir recordando y “reviviendo” el que es eje fundamental de nuestra fe. Que no entreguemos a Jesús como lo hizo Judas a cambio de… (“Os aseguro que uno de vosotros me va a entregar”).
Subrayamos dos frases más del Evangelio sobre las que orbita nuestra propuesta para la semana:
“…porque ésta es mi sangre, sangre de la alianza derramada por todos…” Además de en su sentido más profundo, os proponemos imitar a Jesús en una acción relacionada con este simbolismo. Acerquémonos, si cumplimos con los requisitos, al centro Regional de Transfusión de Sangre más cercano y donemos sangre. Mejor aún, convirtámonos en donantes de plasma que multiplica el beneficio de nuestro gesto, entre otras razones porque permite aumentar la frecuencia de donación y tiene menos impacto sobre nuestro organismo. En este mismo Centro, mediante la toma de una muestra de sangre podemos formar parte del registro de médula ósea y con ello salvar, literalmente, la vida de una persona a la que, debido a los condicionantes genéticos, solo está a mi alcance.
“Pedro se acordó de aquellas palabras de Jesús….Y saliendo afuera, lloró amargamente” . Probablemente son muchas las veces que negamos a Jesús. Lo hacemos viviendo de una manera contraria a los valores evangélicos, por acciones u omisiones; de una manera leve o de una manera más severa. Pero probablemente nos hemos acostumbrado a ello, de forma que o bien es algo en lo que no pesemos y por tanto no nos afecta, o que simplemente nos hemos insensibilizado ante estas situaciones. Incluso es posible que hayamos podido interiorizar formas de vida antievangélica, de tal manera, que las apreciemos correctas. Miremos nuestra vida, pidamos al Señor que nos ilumine para detectar todo lo antievangélico que haya, y lloremos, sinceramente, por ello.