¿A qué nos lleva el texto?
(matrimonio, 2 hijos, él trabaja el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)
Qué rápido decimos a veces “soy cristiano” y qué claro nos dice Jesús “¡Ojo! Hay unas condiciones concretas para ser realmente discípulo mío, para seguirme.
Para actuar desde el Evangelio de esta semana:
– RECORDEMOS y clarifiquemos cuáles son esas exigencias concretas que conlleva el ser de los que siguen a Jesús, con coherencia, responsabilidad y compromiso serio.
“Degustemos este Evangelio” a lo largo de la semana. Busquemos momentos de silencio y recogimiento para releerlo con calma y permitir que Dios nos hable, a través de esta Palabra. Podemos incluso leer o escuchar, compartiendo lo que a otros les ha iluminado el espíritu acerca de este Evangelio.
– REVISEMOS si nuestro seguimiento es de la calidad que nos exige Jesús, teniendo muy presente la solidaridad, la justicia, el bien común de la gran familia del mundo; dejando a un lado los intereses familiares que en tantas ocasiones nos vuelven egoístas, acomodados, personas que “acumulan”, con absoluta falta de libertad.
No olvidemos que la herencia que debemos dejar a nuestra familia es la del cariño, el respeto, la educación, la necesidad de emplearse a fondo en un mundo mejor.
Revisemos si somos personas que para la construcción del Reino de Dios, somos capaces de arriesgar, de soportar penas y sufrimientos desde la paz que nos da la fuerza del Padre.
Revisemos…
TOMEMOS DETERMINACIONES concretas para ser seguidores auténticos y no uno/a más entre la muchedumbre.