¿A qué nos lleva el texto?
(matrimonio, 3 hijos, él trabaja, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)
¡¡Ay si hicieramos caso a lo que nos dice hoy Jesús…!!
Cuán distinta sería nuestra vida… Y es que hay momentos en los que nos sentimos contentos, llenos de fuerza y todo parece fácil y ligero. Otras veces nos asaltan las dificultades que amargan nuestros dias. Pueden ser por los pequeños fallos al amar a las personas que tenemos al lado, por la incapacidad de compartir con otros nuestras inquietudes, o porque sobreviene una enfermedad, apuros económicos, desilusiones familiares, pérdida de trabajo, situaciones que nos abruman y parecen no tener salida. Tenemos que aprender a perseguir con valentía nuestra misión, sin caer en el desánimo. No es que nos sintamos superhéroes, pero nuestra fe debería ser cada día más fuerte para conseguirlo. Digámonos siempre en los momentos difíciles: “Todo lo puedo en aquel que me conforta”:
– Todo lo puedo cuando, incluso en medio del sufrimiento, reconozco y acojo la cercanía de Jesús.
– Todo lo puedo cuando vivo en comunión de amor con otros, como por ejemplo los miembros de mi comunidad, porque entonces Él se hace presente en medio.
– Todo lo puedo cuando confío en que todo lo permite el Señor por mi bien y el de los otros.
– Todo lo puedo cuando acojo y pongo en práctica las Palabras del evangelio, pues eso me hace atisbar el camino que estoy llamado a recorrer día a día, me enseña cómo vivir, me da confianza. Buscar y hacer la voluntad de Dios en el momento presente te hace despejar horizontes nubosos, te hace centrarte en el ahora. Quizás no veamos la solución a los problemas o no sepamos qué hacer en cada caso, por esa persona querida en peligro o enferma, por esa circunstancia… Pues bien, esto es un trabajo “entre dos”, Dios y yo, por tanto, hagamos lo que quiere Dios en ese momento de mí: estudiar bien, barrer bien, rezar bien, atender bien a los niños… Y Dios se encargará de desenredar esa madeja, de consolar a quien sufre, de resolver ese imprevisto. Esto requiere una fe grande en el Amor de Dios y si actuamos así en comunión con Él, haciendo nuestra parte, se verá que donde no llegamos nosotros, llega Otro que actúa inmensamente mejos que nosotros.