¿A qué nos lleva el texto?
(matrimonio, dos hijos, él trabaja, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)
Un año más en este tiempo de Navidad, hemos recordado, visto, rememorado, experimentado… como el Niño Jesús nace, viene al mundo para mostrarnos con su propia vida la forma en la que debemos vivir los seres humanos. El Dios que se hace hombre nos muestra con signos, palabras y con obras cómo hacer que el mundo puede ser un lugar confortable, dónde el amor sea la ley suprema.
“Aquel que es la Palabra se hizo hombre y vivió entre nosotros lleno de amor y de verdad. Y hemos visto su gloria…” Y esto es motivo de gracia, de júbilo, de fiesta, de celebración… Pero puede que nos hayan nublado e impedido verlo, los “demasiados fuegos artificiales de estos días” en nuestra sociedad, muy alejados de aquel pesebre de Belén, de lo que representa y del mensaje que desde Él se comienza a extender y llega hasta nuestros días. “Los suyos no le recibieron”. “Los que son del mundo no le reconocieron”
Para vivir el Evangelio de esta semana os proponemos hacernos conscientes de esa presencia de Dios entre nosotros, en la persona de Jesús. Os sugerimos.
-Colocar la Palabra abierta (puede ser por este Evangelio) en un lugar bien visible, para recordar aquel que es la Palabra fue hombre y de Él hemos recibido bendición tras bendición.
-Situar junto a ella “una luz” que permanezca encendida durante todo el día, para recordar que en el Señor está la vida y la vida es la luz de la humanidad. Esa luz brilla en las tinieblas y las tinieblas no han podido apagarla.
-Hacer un extracto de aquellas frases de este Evangelio más significativas para mí personalmente. Ponerlo por escrito para asumirlo, para facilitar nuestro.
-Orar cada día de la semana en algún momento junto a la Palabra y la luz, teniendo en cuenta en un primer momento, lo simbólico que tienen, haciéndome consciente de lo que representan. Orar desde esas frases que he recogido de este Evangelio, procurando sentir esa presencia de Dios en mi vida, de la Palabra que es la vida, del Señor, mi salvador, mi luz.