¿A qué nos lleva el texto?
(matrimonio, 2 hijos, él trabaja, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)
Muchas veces, la vida de Jesús nos recuerda a las circunstancias que rodean a las personas en situación de sin hogar. Igual que ellas, Jesús nació en un entorno exento de privilegios y comodidades; además, vivió en su propia carne el rechazo y la incomprensión de muchos.
Precisamente, el mensaje que Jesús vino a transmitirnos no era otro que el de construir una sociedad en la cual no existieran diferencias sociales, en la que todos fueran auténticamente hijos de Dios y, por lo tanto, hermanos los unos de otros.
Sin embargo, nos cuesta mucho llegar a poner en práctica lo que implica realmente ser hermanos, sin distinción. Nuestro acercamiento supone no sólo una ayuda económica puntual, sensibilizados por unas fechas concretas -como puede ser ahora mismo la Navidad-, sino un acercamiento humano e integral.
No obstante, hoy en día también podemos presenciar pequeños milagros y gestos que hacen realidad el mensaje que Jesús vino a transmitirnos. Hace unos días, nos sorprendió muy gratamente, el gesto de una familia de la parroquia que acogió con total naturalidad, en su casa, a un chico que acompañamos y que por sus circunstancias personales no tenía a dónde ir.
Por su puesto, existen diferentes formas de actuar ante estas realidades, atendiendo, a las posibilidades de cada uno, pero siempre teniendo presente el mensaje de Jesús.
Este es para nosotros el verdadero sentido de la Navidad, el ser capaces de acoger al hermano y junto a él a Jesús mismo.