ÚLTIMO PASO: ACTIO

¿A qué nos lleva el texto?
(matrimonio, 3 hijos, él trabaja, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)

Puede ser que tras relatos como estos en los que se dejan entreveer sucesos apocalípticos como terremotos, catástrofes, persecuciones, el fin del mundo, la muerte… nos entre un poco de congoja y tan sólo, para poner en práctica la Palabra, nos quedemos con un sentimiento de miedo o de apocamiento.
Pero, todo lo contrario, esta lectura es otro canto a la Gloria de Dios-Padre, a proclamar a los cuatro vientos que tenemos un escudo protector que es el Señor y que creemos en la resurrección a otra vida cargada de felicidad plena.
Recordaba estos dias a esa familia de cristianos de Siria, una madre y sus cuatro hijos. Los terroristas islámicos les obligaban a renegar de su fe. ¡Qué fuerza dará el Señor en esos momentos para que una madre tuviera que presenciar la ejecución de cada uno de sus hijos (los cuales tampoco renegaron de su fe), perder lo que más quiere una madre en el mundo, antes de su ejecución… por dar la cara, y en este caso, la vida por Él…! Son cosas inexplicables sin la ayuda divina.
Si a algo le tenemos miedo todos, es a la muerte, eso es casi seguro, por muchos motivos: perder a los que queremos, presentarnos al Señor con las manos vacías, no estar preparados… Pero bajemos un poco a lo terrenal, la muerte no es sólo la muerte física, también le tenemos miedo a la muerte de nuestro nombre, que nos critiquen, que nos calumnien, que difamen cosas horribles sobre nuestra persona, que se rian de nosotros por dar la cara ante una injusticia, por un vecino que todo el mundo aborrece… Quizás esas muertes más cotidianas nos “agarroten”en nuestra vida tanto como un momento de martirio físico, por que coartan nuestra libertad y nos hacen sentirnos mal, infelices al fin y al cabo.
Jesús nos da la clave, “no os preocupéis, todo eso pasará pero yo estaré con vosotros”.
Un misionero me decía que un signo claro de que estaba haciendo lo correcto era que se sintiera perseguido y criticado, entonces se sentía bien. Cuando todo eran alabanzas y aplausos… malo, algo estaba haciendo mal. Huía de los halagos, no los soportaba, era una tentación muy grande para acomodarse y moldearse a lo que todo el mundo quería.
Entonces, afrontemos esas pequeñas muertes diarias con la esperanza de que Dios nos cuida y nos protege y que estamos en el camino correcto, en la denuncia de la injusticia y en el amor por el más pobre.


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