ÚLTIMO PASO: ACTIO

¿A qué nos lleva el texto?
(matrimonio, 3 hijos, él trabaja, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)

El texto del evangelio de esta semana lo podríamos resumir en : “todos somos candidatos a entrar en el Reino de los Cielos”.
Recuerdo en una cuestación de Manos Unidas, con la huchas y demás, que cada año me da más  vergüenza pedir, dicho sea de paso, me encontraba acompañando a un grupo de adolescentes a la puerta de un supermercado. En nuestro pueblo hay una población gitana considerable, y veía que los chavales los dejaban pasar sin pedirles. Yo sentía también cierto reparo en pedirles por que sus contestaciones, a veces, no suelen ser muy agradables, pero sentía la necesidad de ofrecerles a ellos también la oportunidad de colaborar o, de al menos, explicarles por qué estabamos allí.  Y, ¡diantre!, ¡tenía además, la obligación moral de dar ejemplo delante de los chavales… !
El mirar a estas personas excluidas con ojos nuevos me dió algunas sorpresas que no esperabamos, ni a los que me acompañaban, ni a mí mismo. Me daban poco, quizás por que no tenían más, pero algo me daban y podía regalarles una sonrisa y las gracias. De otra manera, seguro que los hubieramos seguido excluyendo, y digo hubiéramos por que todos se pusieron a pedir igual que yo al demostrarles a los chavales que ni un céntimo es despreciable de recoger y que nadie puede ser excluido de ser candidato a contruir el Reino de Dios.
Por otra parte, el texto está lleno del perfume de Amor con el que el Maestro se acercaba a la gente. Con su ejemplo, Jesús nos revela algo muy importante, nos invita a reconocer a Dios como un Padre Misericordioso. No importa el pecado que hayamos hecho, aún el más gordo es perdonado por nuestro Señor. Esa confianza debería estar asumida por nosotros después de tantos años.
Reconocernos pecadores, llenos de fallos y luego amados por Dios, nos ayudará a tener un corazón cada vez más abierto al prójimo, reconociéndolo con toda la dignidad que le da el ser un hijo de Dios.
Y si Él los ha perdonado, ¿qué derecho tenemos nosotros a condenarlos…?.


Publicado

en

por

Etiquetas: