¿A qué nos lleva el texto?
(matrimonio, 3 hijos, él trabaja, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)
La venida del Espíritu Santo… Todos los años, al llegar Pentecostés me planteo mi disposición a reencontrarme con “la Persona más desconocida de la Trinidad”. Es Alguien con el que cuesta a veces entablar una oración espontánea como con Jesús o con el Padre . Creo que el Espíritu Santo no aparece tanto en los sentimientos, sino que manifiesta más fuerte cuando en el ánimo de la persona está el deseo de amar al otro. Es en el amor cuando se hace presente. Igual que en la Santísima Trinidad, del Amor tan fuerte, que hace que sean uno el Padre y el Hijo, nace ese Espíritu.
Todos hemos experimentado cómo en una situación de oscuridad, donde el amor suele estar muy difuminado, no entendemos nada, la vida del cristiano se resiente, languidece y hasta puede apagarse.
Es que no basta con haber experimentado con gran entusiasmo ese gran impulso e ímpetu al comienzo de nuestra conversión al evangelio. El amor es el centro de la vida cristiana y es necesario hacerlo crecer manteniéndolo siempre vivo, activo y operante. Esto sucederá si sabemos acoger cada vez con mayor prontitud y generosidad el momento presente que se nos presenta a lo largo del día, el don que representa cada prójimo para amarlo en ese instante. Estar pronto, es decir, estar dispuesto a esto, hace que el espíritu santo se haga presente por ejemplo en que nuestras mentes se rectifiquen, se ordenen nuestros corazones, entendamos de verdad lo que el Señor quiere de nosotros, al leer su Palabra, pero también al poder interpretar los signos de los tiempos.
La vida cristiana está amenazada por peligros como el individualismo, la superficialidad y la mediocridad.
Pero el Señor quiere comunidades abiertas que no sólo amen a sus hermanos de fe sino que sean sensibles a las necesidades y problemas de todos. Así vemos grupos llenos del Espíritu Santo que irradian este clima de amor recíproco, que son atractivas incluso hacia aquellos que no conocen la vida cristiana. Sin embargo, podemos encontrarnos con comunidades que se abandonan a una vida ordenada y tranquila, encerrada en sí mismas, cuyo “envío” se convierte en algo estéril y monótono.
Por tanto, crecer, ejercitarnos en el amor recíproco y es ahí donde el Espíritu santo nos dará la fortaleza para afrontar los momentos de dolor y nos impelirá a difundir la gra Verdad del Evangelio por que nos sentiremos plenos con esta forma de vivir y eso hay que contarlo.a veces no me resulta fácil, mis sensaciones de frustración y tristeza cambian, me doy cuenta que un mundo mejor es posible y que lo único que importa es amar para tener una vida plena.