¿A qué nos lleva el texto?
(matrimonio, 2 hijos, él trabaja, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)
En estos días en que hemos visto “circular” regalos para un lado y para otro, caíamos en la cuenta, que tal vez nosotros, cristianos, no hayamos sido conscientes del mejor regalo que recibimos desde nuestro bautismo (y que seguimos recibiendo), el Espíritu Santo. Nos acordábamos de lo que nos decía una persona mayor, muy querida, cuando éramos pequeños, en referencia al Espíritu: “es el mejor regalo, no se rompe, no se pierde, no se queda antiguo, te vale en todo… Haced uso de Él. Disfrutadlo”.
Esta es la invitación para actuar, que os trasladamos. Hacer “uso” del Espíritu, tenerlo presente, invocarlo, hacernos conscientes de lo que cada día vivimos al dejarle actuar en nosotros, dar gracias a Dios por este regalo recibido…
Sintamos por otro lado que al igual que Jesús, somos hijos amados de Dios y actuemos en consecuencia, desde la confianza absoluta, desde ese Amor verdadero. “Tú eres mi Hijo, el amado”. Procuremos en este nuevo año, hacernos conscientes de ese amor que también se nos regala, en todos los acontecimientos de nuestra vida (los buenos y los no tan buenos). Hagamos de este, un año feliz, por el hecho de sentirnos amados en todo momento, por los dones y capacidades recibidos como seres humanos, que son infinitos para poder vivir una vida plena (disfrutando, enfrentando, aprendiendo, superando, haciendo, mirando, escuchando…)