¿Qué nos hace decir el texto?
(mujer, soltera, trabaja, pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)
Señor Jesucristo y Dios nuestro, Tú vienes a nosotros
para que podamos tener un Encuentro con tu Misericordia.
¡Gracias porque tu Misericordia es la Luz
que puede iluminar nuestro mundo cada día
para llenarlo de tu Amor, Paz y Esperanza!
Gracias porque Tú vienes a nosotros para invitarnos
a “ser islas de misericordia en medio del mar de la indiferencia”.
Gracias porque hoy, Primer Domingo del Adviento,
comenzamos un nuevo Año Litúrgico que será especial,
que tendrá un Año de Gracia: El “Año Jubilar de la Misericordia”.
Te damos Gracias porque tu Gran Poder y Majestad, Dios nuestro,
es tu Misericordia Divina a la que Tú nos invitas ahora,
a formar parte de ella, para llenar nuestro mundo de Ti,
de tu Amor, Ternura, Paz, Perdón y Misericordia Infinita.
Nos avisas de cambios, de tu Llegada, de nuevos tiempos que vienen…
¡Y nos invitas a esperarte y a cambiar, para convertirnos a tu Amor!
Gracias porque hoy ya se acerca nuestra liberación, porque Tú,
Dios nuestro Misericordioso, vienes a nuestro Encuentro
para formar parte de nuestra vida, transformarnos y salvarnos.
Ayúdanos Tú, Dios Bueno, a saber mirar bien para verte y reconocerte.
Ábrenos Tú las puertas de nuestro corazón para acogerte en él,
y compartirte con los demás, predicando tu Evangelio a todos.
Conviértenos a Ti, a tu Amor, y danos Tú un corazón bueno y sensible
que se conmueva ante el dolor y el sufrimiento de cada hermano nuestro.
Dios nuestro, Todo Bondad y Misericordia, haz que tu Palabra de Vida
entre en nuestro ser, para que podamos meditarla y acogerla, cada día,
en lo más profundo de nuestro corazón, para que Ella lo transforme,
poco a poco, y vaya destruyendo a diario todas nuestras durezas,
hasta convertirlo en un “corazón de carne” que sea testigo de tu Amor,
y que proclame tu Buena Noticia a todo el mundo y en todo lugar. Amén