¿Qué nos hace decir el texto?
(hombre, casado, trabaja, pertenece a movimiento cristiano)
¡Ven, Señor, invocamos tu nombre!
¡Ven, Señor, ven a nuestros corazones, tantas veces cansados de tanto y tanto girar en torno a uno mismo!
¡Ven, Señor, haz que nuestros corazones vibren, renovados, con el poder de tu Espíritu!
¡Ven, Señor, a nuestras encrucijadas, especialmente en estos tan extraños de pandemia, de miedos, de cambios!
¡Ven, Señor, haz que nuestras decisiones sean luz, ayuda, compasión!
¡Ven, Señor, a nuestras palabras, tan repetidas, tan viejas, tan insignificantes para tantos y tantos que nos encontramos en nuestro convivir y en nuestro quehacer cotidiano!
¡Ven, Señor, haz que nuestras palabras generen esperanza, comunión, alegría!
¡Ven, Señor, a nuestras pequeñas impaciencias!
¡Ven, Señor de la historia y de la plenitud misteriosa de los tiempos!
¡Ven, Señor, a nuestras pequeñas justicias!
¡Ven, Señor del misterio del amor sobre todo amor!
¡Ven, Señor, a nuestras pequeñas fidelidades!
¡Ven Señor del misterio de la presencia que fundamenta y plenifica!
¡Ven, Señor, a nuestras pequeñas responsabilidades!
¡Ven Señor del misterio de la Providencia que sobrepasa cualquier previsión humana!
¡Ven, Señor, a nuestras pequeñas conversiones!
¡Ven, Señor, a nuestras preguntas!
¡Ven, Señor, a nuestros mejores deseos!
¡Ven, Señor de la vida, a nuestras mentes, a nuestros corazones!
¡Ven, Señor de la vida, a nuestras capacidades, a nuestras virtudes, a nuestras carencias!
¡Ven Señor a nuestras familias, a nuestros trabajos, a nuestras ciudades!
¡Ven a nuestra inteligencia compartida!
¡Ven a nuestra libertad compartida!
¡Ven a nuestro amor compartido!
¡Ven a nuestros anhelos de humanidad, de fraternidad, de paz!
¡Ven, Señor, muéstranos tu misericordia y danos tu salvación!