TERCER PASO: ORATIO

 

¿Qué nos hace decir el texto?

(hombre, casado, trabaja, pertenece a movimiento cristiano)

 

Compasión

Señor Jesús,

conociste el corazón humano

con una mirada profunda,

compasiva,

liberadora.

De tu humanidad hemos aprendido

el perdón que tu Padre quiere,

la paciencia que todos necesitamos,

la compasión que transforma el mundo,

la ternura que genera la alegría sentirnos hermanos,

sentirnos hijos de Dios que crecen en humanidad.

Señor Jesús,

tuviste compasión de toda la humanidad

y de todas las personas

que se acercaron a ti.

Por ti sabemos

que el rencor,

la venganza,

el castigo,

la imposición por la fuerza

destruyen las posibilidades

de comunión,

de fraternidad,

de ser semillas del Reino de Dios.

Señor Jesús,

tu santidad se revela en la debilidad,

en la debilidad de tu carne…

¡Qué bien entendieron esto

todos los místicos

de todas las épocas!

Y tu santidad también se revela

en los caminos ocultos del Espíritu

que impulsa la vida

de los que se sienten

pobres y humildes de corazón

y que no pueden callar

ante la fuerza arrolladora

de tu presencia

que se ofrece

allí donde la vida es maltratada.

¡Qué bien entendieron esto

todos los profetas

de todas las épocas!

Señor Jesús,

estamos en el mundo,

somos mundo,

construimos mundo.

¿Cómo acercarnos a Ti,

que deseas reunirnos en un solo cuerpo?

De todo corazón,

ante ti, rezamos.

Sabes quienes somos.

Sabes cómo somos.

Sabes lo que necesitamos

para acercarnos

al cumplimiento de tu voluntad

sobre nosotros,

la misión de evangelizar.

Acógenos.

Capacítanos.

Perdónanos.

Señor Jesús,

Señor nuestro.

Señor de la humanidad…

porque queremos ser semilla

de reconciliación

en nuestra vida cotidiana,

en nuestros trabajos,

en nuestros grupos.

Ilumínanos,

Señor Jesús,

en estos tiempos más que nunca

para que miremos con compasión

al mundo

y a las personas que nos rodean.

Sabemos que siempre se necesitan

personas,

presencias,

acciones,

grupos

y estrategias

que unan,

que generen confianza,

que propongan

que faciliten

que sean

testigos de

es más importante

la bolsa que la vida,

la generosidad que la ambición,

el compartir que la codicia…

Pero en estos tiempos de pandemia,

que hacen aflorar

las verdades y las mentiras

de la sociedad y la cultura en la que vivimos

son más necesarios aún

los gestos y las palabras,

las presencias y las organizaciones,

las leyes y lo políticos

que muestren evidentemente

que se trata de cooperar con lo mejor

de cultivar lo mejor,

de sembrar lo mejor

que habita y se muestra

en los seres humanos:

el perdón,

la paciencia,

la compasión

la ternura

y la lucha no violenta

por la justicia

… La justicia de tu Reino

que es que todos tengan vida

y vida en abundancia.

Amén.


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