¿Qué nos hace decir el texto?
(hombre, casado, trabaja, pertenece a movimiento cristiano)
Bendito seas, Dios padre de toda la creación,
origen y destino de todo lo que existe.
La semilla de la vida que tu sembraste se expande por doquier:
deseas que todo crezca hasta su plenitud,
plenitud que es el misterio de tu amor sobre todo amor.
Los hombres y las mujeres tenemos semillas de vida:
deseas que tu imagen se multiplique en la versátil humanidad,
humanidad que es un síntoma del misterio de tu amor sobre todo amor.
Tu palabra es semilla que puede ser sembrada en todas las culturas,
porque todos los seres humanos somos capaces
de ser oyentes de tu palabra hablemos la lengua que hablemos,
de ser seguidores tuyos sean las circunstancias que sean,
de amar con inteligencia y con libertad,
capacidades que reflejan el misterio de tu amor sobre todo amor.
Cuando se cumplió el tiempo dispuesto
la Palabra se hizo Carne y habitó entre nosotros
para que todos tengamos vida y vida en abundancia.
Lo mataron de mala muerte: no sabían lo que hacían.
Pero, Dios padre de toda la creación,
lo resucitaste para tuviéramos muy claro
la gloria a la que todas tus criaturas están llamadas.
¡Tenemos muchas razones para la esperanza y el gozo:
las semillas del Reino son inagotables,
y nunca jamás dejan de ser sembradas
en todas las circunstancias de la vida!
Asombrosamente,
las semillas de tu Reino, Dios Padre bueno,
impelidas por la fuerza de tu Espíritu,
fructifican en los mansos,
en los humildes,
en los que lloran,
en los que tienen hambre y sed se justicia,
en los misericordiosos,
en los que buscan la paz,
en los perseguidos por causa de la justicia…
Te pedimos en estos tiempos de pandemia
que seamos buena tierra,
buena mente,
buen corazón,
buenas manos,
buenos bolsillos,
buenas familias,
buenos voluntarios,
buenos testigos,
buenos seres humanos
para que, todos los que anhelamos
una cultura más cuidadosa
con la naturaleza,
con los excluidos,
con la dignidad humana
seamos colaboradores de tu vida,
que se expande sin límites,
vida que es el misterio de tu amor sobre todo amor.
¡Bendícenos para ser profetas dignos de crédito
de una mejor normalidad cotidiana
después de la pandemia,
en medio de la crisis de crisis que vivimos,
en medio de la incertidumbre que nos acecha por doquier!
Amén.