TERCER PASO: ORATIO

¿Qué nos hace decir el texto?

(hombre, casado, trabaja, pertenece a movimiento cristiano)

 

Nuestras palabras son como son, son como nosotros, Dios Padre nuestro:

intentos, anhelos… realidades entre el querer y no poder.

Nosotros, nuestras palabras: manos alzadas en medio de la ciudad trepidante

y en estos tiempos tan extraños de pandemia, miedosa.

Alzamos las manos y los ojos: pero no sabemos si para defendernos de tu santidad y justicia

o para aceptar tus dones y tu deseo de salvación.

Nuestras palabras son como son: obra de manos humanas.

¿Realmente, hay palabras especiales o ricas o mágicas que lleguen mejor a Ti?

Tú eres bueno, y eres bueno con todos. Aunque a veces no nos lo creamos.

¿Realmente, nos creemos de verdad que eres bueno con todos

o deseamos que tu juicio severo caiga sobre aquellos que no son de los nuestros?

Los niños, los humildes, los que han recuperado, con tanta dificultad, la nueva inocencia

y se acercan a la limpieza de corazón saben a ciencia cierta cómo eres y a lo que aspiras

con nosotros y entre nosotros.

En este mundo tan hipercomplejo,

lleno de codicia y de falsedades

nos llenan de consuelo las palabras de tu hijo:

“Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré”.

Estamos cansados de tanto ruido y tanta complejidad.

Estamos cansados de tanta palabra vacía dentro y fuera de la Iglesia.

Estamos cansados de tanta injusticia ante tanta muerte prematura evitable.

Estamos desgastados.

Estamos desconcertados.

Estamos, muchas veces, cercanos al hastío y al tedio.

Pero, aún así, no podemos callar.

Ni ante Ti,

Ni ante nosotros.

Ni ante el mundo.

El rescoldo de tu presencia es inextinguible.

Ese amor sobre todo amor,

ese don inimaginable,

nos convierte, de alguna manera,

en un síntoma de la presencia, la mirada y las manos

de tu misterio de tu amor.

Hoy queremos pedirte, en estos tiempos de pandemia,

por toda la humanidad,

y especialmente por todos aquellos

frágiles, marginados, empobrecidos.

Haznos instrumentos de tu voluntad de vida y de santidad para todos los que nos encontremos en la vida.

Haznos semilla de vida nueva y de esperanza tangible todos y cada uno con los que nos relacionamos en nuestro transcurrir cotidiano.

Haznos presencia que recrea y enamora porque realmente es lo que necesita este mundo,

envuelto en una crisis de crisis.

¡Cómo nos gustaría estar en silencio, aprender a estar en silencio, simplemente…

… estarse amando al amado!

Acudir a Ti, y ya está.

Pero no.

Nos envías a todos los confines del mundo.

Hay mucha tarea por hacer.

Hay muchos retos que afrontar.

Hay mucho cuerpo,

mucho corazón,

mucha biografía

que sanar,

que cuidar,

que acompañar.

Haznos como Tú,

que nos cuidas para que sepamos cuidar,

que nos acompañas para que sepamos acompañar,

que nos sanas para que podamos sanar.

En tu nombre,

en el nombre de tu vida,

en el nombre de tu Hijo,

Jesucristo,

Señor de la Historia,

Señor de la Vida,

Señor de todo lo bueno

que habita en el corazón

de todos y cada uno de los hombres.

Amén


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