¿Qué nos hace decir el texto?
(mujer, soltera, trabaja, pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)
Te damos Gracias, Señor y Dios nuestro Misericordioso, porque Tú
nos permites hoy, un año más, celebrar la Semana Santa
que es un buen Tiempo de Gracia para poder conocerte mejor
y profundizar en tus mismos sentimientos y actitudes,
para así seguir tu ejemplo de vida como fieles discípulos tuyos.
Te damos Gracias por tu Amor Misericordioso con nosotros,
y por tu ejemplo de tu entrega total por nosotros, sin condiciones,
que nos llena de tu Vida y que nos salva de todo el mal que nos rodea.
Tu Pasión no nos deja indiferente y transforma nuestros corazones,
llenándolo de tu Misericordia, tu Perdón, tu Paz y de tu Amor.
Señor Jesucristo y Dios nuestro, danos Tú un corazón humilde
para reconocer todos los momentos de debilidad en nuestras vidas,
en los que te negamos, nos olvidamos de Ti, te traicionamos,
te abandonamos, huimos de tu dolor y del sufrimiento de quien nos rodea,
o nos dormimos por la mediocridad de nuestro cansancio o desánimo,
abandonando la tarea y la misión a la que Tú nos llamas en medio del mundo.
Te pedimos perdón por los momentos que causamos sufrimientos a los demás
o generamos situaciones de muerte a nuestro alrededor con nuestros egoísmos.
Te pedimos perdón por nuestros momentos de actitudes prepotentes
y por la veces que juzgamos y condenamos injustamente a nuestros hermanos,
con nuestras críticas a los demás y comentarios llenos de falsos prejuicios.
Te pedimos perdón por las veces que nos olvidamos de nuestros hermanos
que más sufren y que más necesitan de nuestra ayuda y de nuestra compasión.
Te pedimos perdón por los momentos en los que justificamos
nuestra propia violencia para imponer nuestra voluntad a los demás,
o para defender nuestras propias opiniones sin respetar las de otras personas.
Te pedimos perdón por todos esos momentos en los que no sabemos perdonar
y por tantos momentos en los que no logramos entregarnos ni servir a los demás.
¡Dios nuestro que nos amas, ten Misericordia de nosotros y sálvanos de todo mal!
¡Solo Tú, Dios nuestro Misericordioso, eres nuestra Salvación y el Único Salvador
que da sentido a toda nuestra vida, llenándonos nuestro corazón con tu Amor. Amén.