¿Qué nos hace decir el texto?
(mujer, soltera, trabaja, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)
Te damos Gracias, Dios Padre Misericordioso,
porque Tú nos Bendices cada día
y nos has elegido para ser tus testigos
en medio del mundo y en nuestra sociedad.
Gracias porque, en tu Nombre y con tu ayuda,
logramos predicar la Buena Noticia de tu Amor
y tu Misericordia a todos los pueblos y a cada persona,
y nos llenamos de alegría al compartirla con los demás.
Te pedimos, Dios nuestro, que Tú nos ayudes cada día
a no cansarnos nunca, a pesar de las dificultades,
de predicar la alegría de tu Evangelio a todos,
para que cada persona pueda conocerte, amarte y alabarte.
Danos Tú, Dios Padre Bueno, la Fuerza de tu Espíritu Santo,
especialmente en los momentos de cansancio y desánimo,
para que Él nos impulse siempre a predicar y a evangelizar,
para acercarte a Ti a cada persona, y especialmente,
a quien más necesite encontrase personalmente contigo.
Dios Padre nuestro, te damos Gracias por el don que nos haces
a través de los sacerdotes y Sacramento de la Reconciliación,
en el cual experimentamos tu Perdón y tu Misericordia,
que nos llena de tu Esperanza, al vivir en nuestra vida cotidiana
que tu Amor es más fuerte que cualquier debilidad nuestra.
Te damos Gracias, Dios Bueno, porque Tú no te vas nunca,
sino que “subes al Cielo” para quedarte cerca de nosotros,
siempre junto a nosotros, en nuestra vida de cada día,
a través de tu Espíritu Santo que nos enseña a amar
y a perdonar siempre a cada hermano nuestro.
¡Conviértenos a Ti, a tu Amor y Misericordia,
para que podamos predicar cada día y sin cansancio
la conversión de los pecados a todos los pueblos y personas!
Ten Misericordia de nosotros y envíanos siempre
tu Espíritu Santo para que Él fortalezca nuestra fe cada día,
nos ilumine, nos guíe y nos ayude a ser testigos fieles
de tu Amor y Misericordia en medio de nuestros hermanos. Amén