SEGUNDO PASO: MEDITATIO

¿Qué nos dice el texto?
Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.


DESDE LOS HIJOS
(matrimonio, él trabaja, cuatro hijos pequeños, pertenecen a comunidad cristiana y movimiento seglar)

El día a día con niños pequeños es agotador, y muchas veces agobia. Además en esta época se añade a las ocupaciones habituales  la preparación de las celebraciones familiares, los regalos, las vacaciones de los niños mientras nosotros trabajamos, .. tratando en todo momento de hacerlos participes y de que disfruten la Navidad con la misma ilusión con la que nosotros las vivimos de pequeños. Luchamos porque entiendan lo que celebramos realmente, aunque en muchas ocasiones tantas preocupaciones y ocupaciones superficiales y materiales nos sobrepasan y esto acaba desembocando en una angustia separándonos del verdadero motivo de esta celebración y de la alegría de la venida del Señor.
La lectura nos llama la atención sobre lo importante: hemos de vivir con la ilusión y sencillez con la que nuestros hijos viven este momento, simplemente disfrutando cada minuto. Y aunque no lo parezca, ellos saben perfectamente donde está el centro y lo importante, ellos sólo buscan querer y ser queridos.
Que detrás de tantos signos vanos y deslumbrantemente falsos, nos dejemos llenar de verdad por la alegría y la esperanza y seamos nosotros también ejemplo de sencillez para acoger al Señor en nuestro corazón y en nuestra vida desde este primer domingo de Adviento.



DESDE LA MISERICORDIA
(Mujer, soltera, trabaja, voluntaria en comedor social y cáritas, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)  

El evangelio de este domingo nos llama a estar despiertos y salir de nosotros mismos. Con él comenzamos el Adviento,un tiempo de esperanza, un camino que este año estamos invitados a recorrer especialmente desde la perspectiva de la misericordia, cuyo jubileo extraordinario empezará en pocos días. Como cristianos estamos llamados a ser misericordiosos en nuestra vida, especialmente con el hermano más necesitado. Y eso es lo que cada día se hace en el comedor de calle Pulidero, trabajadores y voluntarios se acercan al hermano más débil y no sólo para “dar de comer al hambriento y de beber al sediento“, también se trabaja por “acoger y reinsertar al transeúnte y extranjero” que se ha acercado allí para comer. Un trabajo que si no se realiza desde un corazón misericordioso no tendría sentido y no daría frutos.
Hoy, al leer este evangelio, siento que  Jesús me dice: “levántate, alza la cabeza, mira a tu hermano, acércate a él y dile:se acerca nuestra liberación”. Ojalá sea capaz de llevar este mensaje al corazón de los que me rodean, especialmente de los que están más necesitados de esperanza y misericordia en su vida.


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