SEGUNDO PASO: MEDITATIO

¿Qué nos dice el texto?
Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.


DESDE LAS PERSONAS SIN HOGAR
(hombre, casado, trabaja, pertenece a comunidad cristiana, voluntario de patrulla de calle en ONG católica)

Ponerle un rostro a la pobreza ha transformado mi fe. No he llegado a cuestionarme la existencia de Dios, pero sí que enterré hace tiempo la idea del Dios Todopoderoso tradicional. Cuando te enteras de las injusticias que cada día tienen lugar en nuestro mundo y sabes que a solo unos pasos de tu casa varias personas malviven en la calle y pasean sus desgracias sin que nada ocurra, te preguntas por qué motivo Dios no actúa. Es entonces cuando te interrogas por muchas cosas y descubres al Dios más profundo, al que pareciera que dormitase en la barca ajeno a todo, pero al que sin embargo encuentras siempre que lo necesitas y en medio de las miserias humanas. Es un Dios humilde, que nació en un pesebre no por casualidad, que pone todo su empeño y esfuerzo en cambiar la situación de miles de personas y que te pide que le ayudes. Un Dios que nos dice que, con fe, podremos mover montañas, que por alguna extraña razón sigue confiando en ti y que te pasa la responsabilidad de luchar con él para cambiar desde ya mismo las cosas, pues apremia aliviar el dolor de los que más sufren.


DESDE LA FORTALEZA
(hombre, casado, cuatro hijos, militar, realiza misiones en paises en conflicto)

¡Cuántas veces Señor, desfallezco! ¡ Cuántas veces Señor, dejó de creer en ti! Como tus discípulos, me encuentro en muchas situaciones en las que me dejó vencer por la vida y desconfió, pierdo mi fe. El miedo se apodera de mi alma, de mi corazón y de mi mente. Me dejó arrastrar por el día a día y al final, no eres Tú quien me guía, sino la sociedad. Pero apareces Señor, como un amigo para darme ánimos en la batalla, para decirme que mi fe no decaiga, que confíe en ti pues todo lo puedes y quien así lo hace, no puede perder. Te pido Jesús, que me des la fortaleza para estar siempre pendiente de tu mensaje, de estar pendiente de mi prójimo y aumenta mi fe. Feliz semana en el Señor.


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