SEGUNDO PASO: MEDITATIO

¿Qué nos dice el texto?
Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.


DESDE EL TESTIMONIO DE UN RESPONSABLE DE MOVIMIENTO ECLESIAL
(hombre, casado, trabajan ambos, tres hijos, responsable mundial del Movimiento de Seglares Claretianos)

Nuestra misión como seglares claretianos es “desarrollar en el mundo la semilla del Reino para renovar a los hombres y hacer una humanidad nueva” (Id. 19.3). Menuda tarea. El nuestro es un movimiento bastante joven en edad -no llega a treinta años- y estatura “física” pues, aunque estamos en un buen puñado de países, no llegamos ni de lejos a las dos mil personas. A veces recordando nuestra misión de desarrollar esa semilla me siento un poco abrumado. Pero recuerdo enseguida a San Antonio María Claret, también pequeñito en estatura. ¿Con qué medios contó durante su vida? Muy pocos y con muchas dificultades. Pero se fió. Como yo he de fiarme. Si el Espíritu nos entregó esta semilla del Reino, Él será quien nos capacite y guíe nuestros pasos hacia esa humanidad nueva. Pero he de fiarme y entregarme. Totalmente.


DESDE LA FORTALEZA
(hombre, casado, cuatro hijos, militar, realiza misiones en paises en conflicto)

Siempre me ha gustado este pasaje evangélico donde Jesús compara el reino a un grano de mostaza. Pequeño en apariencia, grande cuando va creciendo en nuestro interior.
Poco a poco veo que el Señor va dejando ese poso en mi para que vaya creciendo, haciéndome fuerte como un árbol de mostaza para resistir el combate.
Y es que la persecución que sufrimos en nuestra España es de orden moral. Los medios nos atacan y los políticos guardan silencio.
Día tras día elevo súplicas al  cielo por los cristianos perseguidos en Siria e Irak. Pero también pienso en mí, en nosotros.
¿Acaso no vemos el acoso que estamos sufriendo por decir sí a la vida, no a las cosas desnaturalizadas, etc?
Me preocupa la educación que reciben mis hijos desde fuera y sigo esforzándome para que pese más lo que recibe en el entorno familiar que lo que recibe fuera.
No obstante, sigo pensando que el Señor nos asiste y nos ayuda a continuar con esperanza la andadura por este “valle de lágrimas”, para lograr abrir los ojos al mundo donde vivimos, convivimos y compartimos.
Que el Señor os bendiga. Feliz semana.


Publicado

en

por

Etiquetas: