SEGUNDO PASO: MEDITATIO

¿Qué nos dice el texto?
Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.


DESDE EL MATRIMONIO Y LA FAMILIA
(matrimonio, padres de dos niños, trabajan ambos, pertenecen a comunidad cristiana)

Entre los “elásticos para la careta del niño”, el trabajo y todo lo que tenías que hacer para “ayer”; comprar el embutido para los bocadillos; los cursos de formación que aparecen “de repente”; las charlas a las que no puedes ir porque es que si no, a tus padres les va a dar un “yuyo” de tanto cuidar a los nietos; los regalos y los cumples los fines de semana; de repente escuchando la palabra de Dios descubrimos el desierto. (Si hasta la ceniza fue un momentito, porque no llegábamos a tiempo para hacer las tareas de nuestro hijo mayor). Y lo peor de esto es que, apenas nos queda tiempo para nosotros, la pareja. Hemos descubierto que tenemos que buscar, aunque sea unos segundos para mirarnos, para sentirnos, aunque sea solo para estar juntos los dos. Quizás no tengamos cuarenta días, pero durante esta cuaresma, durante este tiempo maravilloso, queremos pedir al Espíritu que nos empuje al desierto, para que después podamos dar testimonio de su amor, en nuestro día a día, en las situaciones cotidianas de la vida y en nuestra familia.


DESDE LA VIDA COTIDIANA
(hombre, casado, dos hijos, trabaja, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)  

Por las mañanas, antes de comenzar a trabajar, suelo salir a caminar a paso ligero durante una hora, más o menos. No es algo que haría por propia iniciativa -la práctica de deportes individuales me da mucha pereza- pero he tenido que empezar a coger esa costumbre por temas de salud. No sé si el Espíritu estará detrás, pero se podría decir que estas circunstancias de mi vida me “han empujado” a ese desierto. Porque a pesar de transitar por entornos urbanos, y de cruzarme con un montón de personas preocupadas en sus propios afanes, esa hora de caminata es para mí  un momento de soledad que poco a poco he intentado convertir en un tiempo privilegiado de silencio y oración. Al caminar, tienes mucho tiempo para meditar, mirarte interiormente, y darte cuenta de la cantidad de veces en que le he echado la culpa al mundo y a los demás de todo lo malo que ocurre a nuestro alrededor, hasta de mis propios defectos, faltas y pecados. En no pocas ocasiones me he dicho que soy egoísta porque el mundo me arrastra a ser egoísta; que soy ambicioso porque en este mundo no se puede sobrevivir sin ambición; que tengo afán de éxito y reconocimiento porque en este mundo no eres nada si fracasas… Pero es al revés. El mundo es así porque yo también he puesto de mi parte para que sea de esa manera. Y no puedo pretender que el mundo cambie si yo no cambio. Satanás no me tienta en el lugar de mi misión en el mundo, sino en la soledad de mi desierto. Pero ese silencio y esa soledad también me ayudan a ver con ojos sinceros las partes de mi corazón de la que nacen mis incoherencias: esos impulsos y sentimientos que, como alimañas, tratan de envenenarme y que sólo soy capaz de sortear confiando en la misericordia de un Dios que, con la mirada amorosa de un Padre, me llama y me urge permanentemente a la conversión.


DESDE LA ENFERMEDAD
(mujer, casada, con dos hijas, de baja laboral, enferma de cáncer)  

Es posible que nuestra vida sea un cúmulo de casualidades, y así lo creemos cuando no sabemos dar otra explicación. Nos vemos envueltos en la vorágine del quehacer diario con muchas situaciones en las que nos sentimos “tentados” por tantas cosas que ocurren a nuestro alrededor. Unas veces reaccionamos tan espontáneamente y sin pensar que nos convertimos en presa fácil de nuestros egoísmos y nuestras pasiones. ¿Cuántas veces nos enfrentamos a nuestros hijos, nuestros compañeros por tonterías fáciles de solucionar? Otras situaciones, por el contrario, nos hacen recapacitar y encontrar la razón y la explicación de lo que nos sucede: una enfermedad o cualquier contratiempo. y yo me pregunto: ¿Será ese mismo espíritu que envió a Jesús al desierto quien me empuja a determinada pruebas? ¿Lograremos así encontrar el reino de Dios?


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