SEGUNDO PASO: MEDITATIO

¿Qué nos dice el texto?
Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.


DESDE LA MISION
(hombre, soltero, estudiante, experiencia de Misión, pertenece a comunidad cristiana)  

Cuando se es muy joven se necesitan experiencias  para ir creciendo interiormente e ir conociendo a Dios, el plan que tiene para cada uno. La experiencia misionera me ha ayudado en este sentido, como tantas otras que he tenido. Pero ya voy madurando, empiezo a tener responsabilidades, también en el ámbito pastoral, y esto me exige y necesita de una vida no basada en experiencias sino en la Experiencia con mayúsculas que es mi vida, especialmente mi día a día.
Dios tiene una Palabra para mí que se concreta en cada segundo del día. A la experiencia misionera acudí un poco perdido, en todos los sentidos. El espacio, el tiempo, las diferencias, la oración…me ayudaron a serenarme para escuchar su Palabra. Tras la escucha llega la Paz, que es gracia, y trae la firmeza para caminar, aun cuando el horizonte no sea todo claridad, pues la certeza de que la muerte no tiene poder y que soy portador de esta verdad es suficiente para caminar.
La Palabra acrecienta la necesidad de caminar cada segundo portando esta certeza para ser compartida.


DESDE LA ENFERMEDAD
(mujer, casada, con dos hijas, de baja laboral, enferma de cáncer)  

La palabra es principio de nuestra Fe Es alimento que sacia nuestras Ganas de Dios. Es el Confort que experimentamos cuando nos sabemos hijos de Dios. Es la Esperanza que tenemos los cristianos de lograr una vida plena. Es el amor que recibimos cuando nos la creemos. Es la Felicidad que vivimos cuando la cumplimos. La Palabra es Dios


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