¿Qué nos dice el texto?
Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.
DESDE LOS ABUELOS
(matrimonio, jubilados, siete nietos, pertenecen a grupo de matrimonios)
Mateo, en el Evangelio de hoy, nos da la verdadera dimensión de la generosa misericordia de Dios, en lo cual, para nuestro consuelo y esperanza, las Escrituras son pródigas y en muchas ocasiones no llegamos a profundizar en sus significados porque siempre o casi siempre la enjuiciamos bajo un punto de vista material y egoísta: “Yo, el primero, yo más que nadie, a mí me corresponde más…” y cosas por el estilo. Rara vez miramos estos relatos desde la postura de un padre, no digamos de El Padre Celestial, sino de un padre de aquí abajo; ¿todos los hijos se comportan, con respecto a los padres, de la misma manera?. Los que somos padres sabemos que no y a pesar de eso, todos ocupan un lugar en nuestro corazón y aún más el que más necesitado esté de protección y atenciones. ¿Cómo no va a ser infinitamente más misericordioso nuestro Padre Celestial?. En la primera lectura de hoy, Isaías lo dice bien claro, Dios se aleja, afortunadamente, del patrón humano, pues sus planes no son nuestros planes ni sus caminos nuestros caminos.
Nosotros que, por desgracia, fuimos educados religiosamente en el temor, como si Dios fuese un verdugo que nos estaba esperando, con el hacha preparada a la vuelta de la esquina, por si cometíamos alguna falta para segar nuestra vida y condenarnos al infierno eterno, tratamos de transmitir a nuestros nietos la imagen de un Dios-Padre generoso, amante de sus hijos, misericordioso, capaz como el buen pastor de dejar al rebaño por ir a buscar a la oveja perdida, ya que creemos que así se sentirán más llamados a imitarlo y permanecer en sus caminos.
DESDE LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS
(matrimonio, él trabaja, con cinco hijos, pertenecen a comunidad cristiana de matrimonios)
Jesús, con esta parábola del señor que contrata jornaleros para su viña, a nosotros nos transmite las ideas de gratuidad, servicio e igualdad en el amor.
En relación a la gratuidad, la vida es un regalo, tengamos lo que tengamos y sea cual sea nuestra situación. Intentamos que nuestros hijos valoren y disfruten con lo que tienen o les ha tocado vivir. Hace poco uno de ellos nos preguntó que por qué el Ratoncito Pérez a un compañero de clase le dejó tal juguete y a él una moneda… en casos como ese tratamos de que vean siempre la botella medio llena, no medio vacía.
En cuanto al servicio, nos esforzamos en hacerles sensibles a las necesidades de los demás, poniéndose en el lugar del otro. ¡Qué distintas se ven las cosas cuando hay varias perspectivas!
Y con respecto a la igualdad, aunque cada hijo es como es, todos son nuestro ojito derecho. Ellos ven que las muestras de cariño no se escatiman en casa, independientemente de cómo se porte cada uno.
DESDE EL TRABAJO
(matrimonio, ambos empleados de empresa; pertenecen a comunidad cristiana)
¡Qué extraño y difícil me resulta este Evangelio cada vez que lo leo!
Está clarísimo, ¿cómo va a cobrar lo mismo el que apenas ha trabajado que el que ha sudado durante todo el día? Al Señor se le han trastocado las ideas…
Está claro que el que comenzó a primera hora de la mañana ha trabajado más, pero se ha centrado en esta idea, en el número de horas trabajando, y no ha pensado que quizás el que ha sido contratado a última hora puede llevar días sin encontrar trabajo y su situación sea muy complicada. Ni siquiera se ha preocupado por conocerlo.
Muchas veces me pregunto estas cosas respecto a mis compañeros. En mi empresa, aunque ya la situación está algo más regulada, aún queda gente que trabaja más horas de las contratadas, que trabajan en casa o incluso que comparan (exigen) con el trabajo que hacen.