SEGUNDO PASO: MEDITATIO

¿Qué nos dice el texto?
Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.


DESDE LA MISIÓN CON LOS EMPOBRECIDOS
(
mujer, soltera, voluntaria en la Misión en país empobrecido)

Humildad, que gran virtud a la que nos llama Jesús a través de esta parábola. Y es que no hay cosa más compleja de cumplir en estos tiempos en que cada cual quiere sobresalir ante los ojos de la sociedad y entonces nos compramos lo que esté de moda, o nos llenamos de títulos que exhibimos  y es que nos cuesta reconocer nuestro real sentido de valoración, nuestra dignidad está en ser humanos, Hijos del mismo Padre, no en lo que poseemos. Estamos llamados a ser sencillos, alegres, justos, a poner nuestras confianzas en Dios. Me pregunto ¿a cuál de los dos personajes me acerco más en mi forma de orar?: al fariseo que se vanagloria de sus prácticas estrictamente ceñidas a la ley , en una postura erguida, orgullosa o al publicano que se queda atrás reconociendo su ser pecador?. Y es que ¿quién no ha caído en la actitud del  fariseo? , Enrostrándole a Dios lo bueno que uno ha hecho, como diciendo Hey ¡!! Dios mira recompénsame, Dios soy el mejor me merezco trato preferencial. Pues no, así no funciona el seguimiento, esos no son los valores del Reino, seamos HUMILDES! Pues quien se apoya en Dios y no es sus propias obras es quien entiende realmente el evangelio y lo que Lucas nos propone a través de este relato.


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