SEGUNDO PASO: MEDITATIO

¿Qué nos dice el texto?
Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE EL MATRIMONIO Y LA FAMILIA
(matrimonio, padres de dos niños, trabajan ambos, pertenecen a comunidad cristiana)

Hay nombres especiales que se repiten en alguna familia, nombres que tienen el padre, el hijo, el abuelo, algún primo, etc. Por ejemplo: José, es un nombre común en la mayoría de las familias españolas. Este es el caso de nuestra pequeña familia con el nombre de Pedro. Así que para nosotros, este domingo, es un día importante. Y es importante no sólo porque es el santo de dos miembros de nuestra familia, además de algunos amigos, sino, por el santo del que se trata, por el seguidor de Jesús, ni listo, ni perfecto, ni estuvo a su lado incondicionalmente, ni nada de esto; quizás, la imagen que tenemos de Pedro es el de un hombre sencillo, más bien “brutote”, con mucha buena intención, que le negó por miedo, un hombre arrepentido, que con todas su limitaciones llegó a vivir a tope el evangelio, siendo testigo de la alegría y la vida de Jesús, allá por donde fue. Es decir, de los diamantes no sale nada, pero de los pescadores cobardes, llenos del Espíritu, todo un Pueblo de Dios. No queremos ser perfectos, ni como matrimonio, ni como familia; no queremos ser perfectos, ni nuestro amor es perfecto, pero se perfecciona, gracias a Dios, que nos da su Espíritu, que confía en nosotros; nuestra familia se edifica con estas piedras y nadie ni nada las podrá derrotar.

DESDE EL TRABAJO
(matrimonio, ambos empleados de empresa; pertenecen a comunidad cristiana)  

En este evangelio se le da una enorme importancia al ser.
Jesús sabe quién es, pero ¿sabe la gente quién es él? ¿lo saben sus amigos? Pedro sí que lo sabe y Jesús le responde indicándole que él también conoce a su amigo: “Simón, hijo de Jonás”, le dice, y “Tú eres Pedro”.
Es importante saber quién es uno mismo, cómo te ven los demás y quiénes son los que te rodean.
En mi empresa es habitual que haya un flujo casi constante de gente que entra y gente que deja el trabajo, aunque últimamente me parece que hay un menor número de idas y venidas, y tanto desde el comité de empresa como desde mi propia persona no se hacen muchos esfuerzos en conocer a la gente que va llegando. Su nombre, su historia, sus intereses, etc. Ni siquiera con los compañeros que tengo alrededor existe un interés en conocernos.
Jesús me dice en este evangelio que es importante que me esfuerce en conocer y así poder amar a las personas que me rodean.


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