¿Qué nos dice el texto?
Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.
DESDE LA ACCIÓN MISIONERA (En el octubre Misionero)
(mujer, casada, trabaja, 2 hijas, responsable de ONG-D, pertenece a comunidad y movimiento seglar)
Acaba el ciclo litúrgico y como cada año celebramos una gran verdad de fe: ¡Cristo Rey! Jesús como Señor y Rey de mi vida. Soy consciente de que muchas veces en mi día a día le quito este título, poniendo otras cosas en el centro; pero esta fiesta me recuerda que, por el don de la Fe que se me ha regalado, Jesús es mi Rey. Además, se nos regala la oportunidad del Adviento; un tiempo para reconducir todo, para comenzar de nuevo y preparar el Camino.
Este texto también me invita a orar sobre algunas cuestiones de mi identidad: ¿quién soy yo? ¿para qué he nacido y venido al mundo?
Me encantaría decir que para AMAR Y SERVIR, para ser MISIONERA en medio del mundo… para ser FELIZ y transmitir la Alegría del Evangelio. Y realmente creo que esa es mi vocación; y que, sobre ella, debe tratar mi oración y discernimiento de forma constante, para ser cada vez más parecida a lo que Dios quiere de mi.
Jesús, Señor, Rey, ayúdame a cumplir con la Misión que tú mismo me encomiendas.
DESDE LA FAMILIA “En el año Familia Amoris Laetitia”
(mujer, casada, cuatro hijos, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)
Jesús es rey. Y reina. Pero ¿qué hace un rey? Un buen rey cuida de sus súbditos (Su Providencia nos provee), dirige sus tierras para que den buena cosecha (nosotros somos su tierra, nos ha sembrado sus dones y debemos dar fruto), se preocupa de que tengan salud y educación (nos cuida y nos forma, no solo a través de terceros sino personalmente, mediante la oración y los sacramentos). Evita la guerra para que haya paz y bonanza económica (una paz que no es de este mundo, es una gracia, evita que el odio anide en nuestra alma y nos protege con Su Providencia). Imparte justicia para proteger a su pueblo (lo ha demostrado a lo largo de la historia en múltiples ocasiones pero además, están el juicio personal y el universal ).Y por encima de todo, un buen rey ama a su pueblo.
Cristo es rey para reinar, aunque no en este mundo. Pero nos prepara para llevarnos a Su Reino. Para ello nos muestra el camino, que no es otro que Él mismo: Camino, Verdad y Vida. Nos da testimonio de la Verdad para guiarnos y que no nos perdamos, pero para escuchar Su Voz que nos guía, tenemos que ser fieles a la Verdad, recogida en Su Palabra. Permanezcamos en vida orante para escuchar Su Voz. “Mis ovejas conocen mi voz” (Jn 10).