SEGUNDO PASO: MEDITATIO

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LA ACCIÓN MISIONERA (En el octubre Misionero)

(mujer, casada, trabaja, 2 hijas, responsable de ONG-D, pertenece a comunidad y movimiento seglar)

Este tipo de pasajes del Evangelio, muchas veces se me hacen lejanos y ajenos. Pensar en lo que esta por venir, en una futuro “apocalíptico”, en la venida final de Cristo… son temas que si bien para muchos pueden ser pilares de su fe, reconozco que a mí se me quedan grandes. Cuando esto ocurre hay dos opciones: creer en la tentación de decir “esto no me dice nada” o ahondar un poco más y orar sobre qué me quiere decir hoy Jesús con esta Palabra. Y optando por esta segunda opción, me resuenan dos mensajes.

El primero de ellos es el encuentro con Dios, después de momentos de angustia y tinieblas. Creo que todos en nuestra experiencia de fe hemos experimentado esa salvación y resurrección y que, desde ese convencimiento de que Dios nos salva y de que de la Cruz hace surgir la Vida; podemos evangelizar a nuestros hermanos y transmitirles un mensaje de Esperanza.

El segundo mensaje lo tomo como un mandato. Jesús nos anuncia que, aunque ya no esté entre nosotros, sus “palabras no pasarán”; y eso me invita a seguir siendo misionera y llevar la Buena Nueva a otros. Además, también nos adelanta el Adviento, un tiempo de especial preparación y oración para su llegada: “Preparemos el camino al Señor”.

DESDE LA FAMILIA “En el año Familia Amoris Laetitia”

(mujer, casada, cuatro hijos, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)

Jesús nos habla aquí de Su Parusía y nos exhorta a interpretar los signos de los tiempos, estamos llamados a interpretar los signos de los tiempos. El Señor nos quiere despiertos, no dormidos. Nos quiere alertas, no confiados en el mundo. Nuestra confianza sólo puesta en Él. Porque tenemos la esperanza de que tras la gran tribulación y los días de oscuridad, Su venida está cerca y la recompensa es grande para nosotros: queremos estar entre  Sus elegidos. No sabemos el día ni la hora pero tenemos que estar preparados y despiertos, orantes y vigilantes, apoyados en Su Palabra, que no pasará.

En la parábola de la higuera, que representa al pueblo judío, se trasluce el transcurrir de estos tiempos. Aunque, como en otras ocasiones, Jesús, nos lo deja velado. Hay muchas cosas que nos cuesta entender, pero si iluminamos con la luz de la Verdad, revelada en Su Palabra, la oscuridad de los acontecimientos, conseguiremos ver y seguir el camino que nos lleva a la salvación eterna. Siempre de la mano de nuestra queridísima Madre María, nuestra guía, que lo guardaba todo en su corazón.


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