SEGUNDO PASO: MEDITATIO

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE EL MATRIMONIO Y LA FAMILIA  (2009)

(matrimonio, padres de dos niños, trabajan ambos, pertenecen a comunidad cristiana)

Como la mayoría de las cosas más maravillosas, se presentan de lo más sencillo: una cena, una comida, una tradición, un reunirse para celebrar, una acción de gracias. Desde el amor incondicional de María hasta la amistad llevada a la última esencia con la muerte de Jesús, toda la Palabra presenta tantos gestos de amor, tan sencillos, tan bonitos, tan cercanos, tan humanos. ¿Cuántas veces nos reunimos para celebrar la familia? ¿Cuántas comidas? ¿Cuántas cenas entre amigos? Nosotros como pareja, solemos celebrar juntos ocasiones, aunque no sean especiales. Se trata de preparar la habitación, el salón (nuestra sala grande, aunque no está en el piso de arriba, porque todo está en el mismo nivel), poner un mantel y comer pan y queso como si fuera el mejor de los banquetes. Qué maravilloso poder del amor, convierte un momento cotidiano y sencillo en el mejor acto de generosidad que nunca ha tenido el hombre. Que nuestras celebraciones, por simples que parezcan se conviertan en símbolos de amor, en símbolos de disponibilidad, en darse sin contemplaciones, sin dobleces, sin guardar nada de sí, al otro, a nuestras familias, a los demás..

 

DESDE EL TRABAJO

(hombre, casado, dos hijos, trabaja, pertenece a comunidad cristiana y movimiento eclesial)

En pocos lugares se comprende mejor la cruz como en el trabajo. En cualquier momento, pero aún más en los tiempos que corren, el trabajo es necesario para la supervivencia y la dignidad de las personas. Es necesario hasta el extremo de la supervivencia. Pero también conlleva innegablemente el sufrimiento. Cualquier trabajo, incluso sin ponerle ningún ápice de espiritualidad, es el ámbito dónde se realizan la mayor parte de las renuncias, sacrificios, esfuerzos y desvelos cotidianos de nuestra vida.

¡Qué curioso contraste el de la necesidad, y el sacrificio!. Y qué encarnadamente se vive en el entorno laboral.

Ahora, es cosa nuestra preparar dicha pascua. Buscar si vamos a transformar los entornos en ágapes, en celebraciones, en la fiesta del amor, o por la inseguridad y el miedo vamos a sacrificar lo que dignifica al ser humano por treinta monedas.


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