SEGUNDO PASO: MEDITATIO

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

LA PASCUA DESDE UN SEGLAR

(hombre, casado, 2 hijos, trabaja, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)

Para los muy contrarios a nuestra religión, el fin del personaje histórico Jesús termina con su crucifixión. Para nosotros, evidentemente no, ni siquiera termina con su resurrección. Y por supuesto, para nosotros, ni siquiera termina con la ascensión a los cielos y el regalo del Espíritu Santo…Ahí empieza todo. Y no acabará hasta que vuelva. Y si cumplió todas sus promesas, ¿por qué no va a cumplir esta también? Pero ciertamente, este es lo más cercano a “un final de película” Una despedida, en la que solo falta el aeropuerto y el plano de la cámara yendo desde los personajes hasta todo el contorno del aeropuerto. Y es tan duro como desconcertante para los apóstoles, primero porque le han pasado tantas cosas en tan poco tiempo que no saben si esta vez es la definitiva. Segundo porque de ser la definitiva se va un amigo, un ser especial y único y son sabedores que han vivido algo tan grande que trascenderá a este mundo. Y encima este amigo les/nos pide que lo contemos a la humanidad, que hablemos de Él, de la felicidad que da saberse cerca de Su vida. Y nosotros solo nos queda hacerlo, porque haciéndolo, después de haber intimado con Él…podemos contagiar de felicidad a todos, y saber, que aunque lo parezca, ahora tampoco es el final.

DESDE UN PROYECTO DE FAMILIA

(mujer, soltera, próxima a contraer matrimonio, trabaja, pertenece a movimiento eclesial)

En este Evangelio de la Ascensión parece que Jesús nos deja caminar solos, pero con unos deberes bien pautados. Es como si nos dijera, “yo ya he hecho mi parte, ahora está en vuestras manos hacer la vuestra”. Sabemos que, desde arriba, Dios siempre nos acompaña, pero Jesús deja que ahora seamos nosotros los que tomemos el mando. De alguna forma, es algo parecido a lo que ocurre cuando empiezas un proyecto familiar, abandonando en el que te has criado. Dejas la casa de tus padres para empezar un nuevo camino en el que decides tú, en el que ya no tienes su ejemplo delante, conviviendo contigo, sino que debes juzgar por ti mismo cómo vivir a partir de ahora. Jesús ya no está entre nosotros como uno más, pero tenemos dos opciones: vivir como Él nos indicó, predicando su palabra y viviendo en la fe, o apartándonos de Él haciendo como si nunca se hubiera hecho hombre. Como cristianos debemos recordar “estos deberes” que nos da Jesús hoy en el Evangelio, y tener esto siempre presente. Desde la perspectiva de un nuevo proyecto familiar, es necesario evangelizar en la vida que comenzamos, a nuestra pareja, nuestros hijos, nuestros amigos, nuestros vecinos. Hacer de nuestro nuevo hogar y nuestra nueva vida, un lugar de encuentro, de entendimiento, de amor, en el que otros puedan reconocer el amor de Dios y la vida compartida desde la fe. Señor, confírmanos con tus señales, que estamos haciéndolo bien.


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