¿Qué nos dice el texto?
Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.
LA PASCUA DESDE UN SEGLAR
(hombre, casado, 2 hijos, trabaja, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)
Vio y creyó. Simple y real. Si no vemos, no creemos. Nos pasa en nuestro trabajo, en el día a día. Creemos lo que vemos, y si no vemos no creemos…y eso NO es fe. Eso no es dar el salto de trascender. ¿Por qué creemos y basamos nuestra vida en unos libros antiguos que escribieron unos pescadores “metidos a escritores”?¿por qué creemos que esos textos son palabra de Dios?¿Por qué creemos en la Iglesias, y que lo que dice “un señor mayor de Roma” en determinadas cuestiones es infalible?…POR LA FE. Porque en algún momento de nuestra vida, o con cierta frecuencia hemos tenido una experiencia de Dios, que nos ha cambiado, que nos ha impresionado, cambiado, receteado, que no hemos entendido…y eso nos da la FE. Eso hace que, aunque ninguno de nosotros hayamos entrado al sepulcro vacío, y no hayamos visto…HEMOS CREÍDO…Pero no es fácil. La fe es una fuerza inmensa…cuando está de nuestro lado. Y no siempre lo está. A veces se nos escapa, o la dejamos escapar. Y entonces llega la pascua, que nos ayuda a recordar que a lo largo de la historia, desde el primer minuto, del primer día, de hecho, en el interior del sepulcro, ha habido gente que no ha creído hasta ver el sepulcro vacío, pese a ver su figura, verle hacer milagros, escuchar sus palabras sanadoras y pasar mucho tiempo con Él. Así que tú y yo que vivimos 2021 años después de que no nos acompañe físicamente, que no hemos tocado sus vestidos, ni escucharlo en directo sus palabras, podemos también tener alguna duda…Y para eso está la Pascua, para ayudarnos a REvivir, REcordar (pasar de nuevo por el corazón) y a REtener (tener dos veces) la FE que vive dentro de nosotros. FELIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN.
DESDE UN PADRE DE FAMILIA
(Hombre, casado, padre de dos hijos, trabaja, pertenece a movimiento eclesial)
Al igual que ocurre hoy, también en su propio tiempo la figura de Jesús resultaba atractiva para gente muy dispar. El cercano milagro de la resurrección de Lázaro lo habría convertido además en una suerte de moderna estrella mediática, y al llegar a Jerusalén mucha gente, como los griegos del pasaje evangélico, querían verlo de cerca y escucharlo, imagino que buena parte de ellos con la pretensión de presenciar un nuevo prodigio.
Con esas expectativas, estoy convencido de que tanto nuestros griegos como el resto de habitantes de Jerusalén quedarían desconcertados con sus palabras. Porque el anuncio y la invitación que les hace Jesús, los mismos que hoy también nos dirige a nosotros, distan de cualquier otro que podamos recibir.
En un mundo dominado por el “yo”, donde con frecuencia todo lo supeditamos al bien superior que constituye nuestra mejor conveniencia, el Señor se muestra como víctima propiciatoria dispuesta a inmolarse gratuitamente por nosotros. Nos invita a abandonar nuestros egos y seguirle. Nos anima a recorrer junto a Él el camino de misericordia, perdón y amor que nos propone a lo largo de todo el Evangelio.
La oferta está sobre la mesa y no sé si, para nuestros hijos, será más atractiva que la que youtubers, instagramers e influencers les lanzan a diario. Lo que sí sé es que, a lo largo de la historia hemos sido muchos los que, por diferentes motivos y con distinto resultado, nos hemos acercado a escucharla. Vale la pena seguir proponiéndosela. La recompensa no es pequeña.