SEGUNDO PASO: MEDITATIO

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LA ENFERMEDAD

(mujer, casada, jubilada, convaleciente, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)

Dice el evangelio que Jesús enseñaba con autoridad, entiendo que eso es enseñar no solo con conocimiento sino siendo a la vez coherente, creíble, seguro, veraz, cercano. Son enseñanzas respaldadas con la forma de vida, son los que te enseñan a liberarte de las ataduras que te inmovilizan, los que responde con la verdad simple y llana  sin enredarse en teorías complicadas ni en normas imposibles. He tenido la suerte de tener magníficos maestros, maestros de la infancia, de la adolescencia de la vida adulta, y orando con este evangelio he tenido un recuerdo agradecido para ellos porque me hicieron crecer y madurar en lo humano en lo intelectual y en lo espiritual, en definitiva a ser mejor persona. Sí, muchos ya partieron, pero siempre quedará su recuerdo en mi corazón. Son ejemplos a  imitar y me afano en hacerlo, aunque a veces me equivoque como cuando he intentado enseñar  a mis hijos y a mis nietos no con autoridad sino autoritariamente, imponiendo cuando la paciencia se me agota… hace tiempo que aprendí que hablar con conocimiento es importante pero hacerlo además con el corazón en la mano y la coherencia de vida convence mucho más, porque la autoridad no la da el poder que tengas sino la coherencia de tus actos. Sería bonito que las personas con las que me relaciono me recordaran de esa manera: coherente, creíble, segura, veraz, cercana, generosa.  Pongo especial empeño en que ese sea el testimonio que les deje a mis nietos. Tengo en Jesús el mejor maestro de vida, su manera de actuar no deja indiferente a nadie, es cuestión de imitarlo poniendo en práctica sus enseñanzas.

DESDE UN PADRE DE FAMILIA

(Hombre, casado, padre de dos hijos, trabaja, pertenece a movimiento eclesial)

Mi padre nunca fue una persona de grandes discursos. A decir verdad, era (lo sigue siendo) un hombre de pocas palabras. Lo que mis hermanos y yo aprendimos de él lo fue siguiendo el ejemplo de su actitud y de su comportamiento. Ahí radicaba su autoridad, si entendemos esta con mayúscula.

Del Señor nos cuenta el Evangelio que enseñaba con autoridad y, a estas alturas de mi vida, me siento inclinado a pensar que la autoridad del Señor, sobre todo entre los que le seguían y compartían su vida, radicaba también en su ejemplaridad y su coherencia vital. De Él si que no puede afirmarse, con el refrán castellano en la mano, que una cosa es predicar y otra dar trigo.

Por mi parte, el ejercicio diario de pedagogía que nuestros hijos adolescentes nos obligan a practicar en casa encuentra mucho sustento en la palabra. Sin embargo, cada día estoy más convencido de que, con el paso del tiempo, difícilmente recordarán buena parte de las palabras vertidas en sus reacios oídos y sí, es mi esperanza y la de su madre, la del ejemplo de vida que les hayamos podido dar.

Nuestro afán, también por ese motivo, es que nuestras vidas transparenten al Señor de la forma más fiel posible. No cabe duda de que habrá momentos del día, muchos, en que nuestra limitada paciencia y agotadas fuerzas nos impidan ser siquiera un pálido reflejo de aquel que tomamos como ejemplo, pero seguro que, si mantenemos como norte el de ser sal y luz de la tierra, encontraremos la forma (aunque sea a ratos) de mirarlos y escucharlos con los ojos del Señor.. 

DESDE EL MANEJO DE LAS EMOCIONES

(Hombre, psicólogo, casado, padre de dos hijos, trabaja,)

Vivimos en un mundo donde no existen mensajes claros, concretos, concisos, donde las opiniones se contradicen, y donde ello no ayuda mucho a vivir. nos venden un ideal, el cual está lejos de la realidad que vivimos, y para vender ese ideal hay que distorsionar la realidad. La distorsionamos para no sufrir, para no sentir algo tan humano como la frustración, la tristeza y la intranquilidad. Pero la realidad sigue ahí. Cuando leemos el evangelio llama la atención como los mensajes son claros y concretos, concisos, en la mayoría de los textos se usa la claridad como mensaje. Los mensajes sencillos, como la figura de Jesús, llegan más lejos que los retorcidos. Quizás debamos aprender algo de ello. ¡Cállate!. Mejor, oir, ver, sentir y pensar antes.


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