SEGUNDO PASO: MEDITATIO

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LA ENFERMEDAD

(mujer, casada, jubilada, convaleciente, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)

«Pues pagadle al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.» ¡Cuántas veces hemos escuchado esto! incluso la utilizamos muchas veces en nuestro lenguaje coloquial cuando queremos expresar “a cada uno lo suyo”. ¿Qué es lo que tengo que dar a Dios? Si todo lo que tengo y soy me viene de Él, tendré que darle todo mi ser, sin escatimar nada, sin hacer del poder ni de la política ni de la familia ni de… ningún dios.

Entendiendo como Cesar la parte civil/social de nuestra vida y lo civil no es solo el poder, la administración;  es también la sociedad, las personas. El Señor nos invita a cumplir honestamente con nuestras obligaciones sociales, eso incluye usar nuestro trabajo, inteligencia y libertad mirando al prójimo. El evangelio utiliza el verbo “dar” o “pagar” yo añadiría “No quitar” (tan importante como cómo “dar”). No quitar la dignidad del otro, ni la vida, ni la libertad, ni sus derechos, ni su cultura, ni su tierra. No tenemos que sacrificar la vida, la dignidad o la felicidad a ningún poder terrenal. A Dios lo que es de Dios.

Quiero  vivir la vida conforme a la Verdad de Jesús, sin dobleces ni hipocresías

DESDE LOS ABUELOS

(matrimonio, jubilados, siete nietos, pertenecen a grupo de matrimonios)

Señor, ayer como hoy, los humanos tratamos de manipularte, pero Tú vas siempre por delante de nosotros, a ti no se te puede comprar, pasas del dinero, a ti se llega por medio de actitudes y actos consecuentes con ellas, dirigidos a nuestros hermanos. El dinero, según escuché a una persona a la que admiro, solo sirve para quitarnos la preocupación de no tener dinero y para corromper, para casi nada más. Muchas veces tratamos de justificar nuestra religiosidad con limosnas, la mayoría de las veces, cicateras. Tu frase de “AL CÉSAR LO QUE ES DEL CÉSAR Y A DIOS LO QUE ES DE DIOS”, puso, de forma bien sencilla, las cosas en su sitio, dando a entender que no has venido a destruir ningún sistema sino a reformar las leyes injustas, que el dinero se emplee en lo que sea justo pero no para tratar de comprar las cosas más sagradas.

Le pedimos a Dios que nos ayude a atenuar esa tendencia, tan humana por otra parte, de darle excesiva importancia al dinero y que sepamos transmitir ese desprendimiento a nuestros nietos para, de esa forma, contrarrestar la influencia que, sin duda, ejercerá sobre ellos la sociedad materialista en la que les ha tocado vivir.


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