SEGUNDO PASO: MEDITATIO

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LA ENFERMEDAD

(mujer, casada, jubilada, convaleciente, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)

 

No se porqué con los años el evangelio me produce sosiego, este especialmente. Jesús no complica la vida, la hace más sencilla, más llana, somos nosotros quién la complicamos y enredamos. Además se nos ofrece como la fuente del descanso y nos pide cargar con su yugo porque es llevadero.

El origen etimológico de la Palabra  “yugo” proviene de la palabra griega “ɀuyóv” del verbo unir. De las distintas definiciones de la palabra “yugo” me quedo con la de: “herramienta generalmente de madera que se usa para unir dos animales por el cuello para hacer más llevadero el transporte de cargas pesadas.”  El símil es un yugo que requiere de dos, que une a dos para hacer llevadera la carga… ese es el yugo del que me habla este evangelio: Cristo y yo. En mi vida Él sujetando uno de los lados, en el otro yo. Unida inseparablemente a Él, caminado a su lado, compartiendo la carga, dejándome guiar, avanzando y deteniéndonos a la par.

¿Quién no se ha sentido alguna vez cansado, agobiado? ¿Quién no ha sentido alguna vez que  lleva una carga demasiado pensada?. Ese estar unida a Él me hace vivir la vida de una forma totalmente diferente. He experimentado  la gracia sustentadora de Dios en circunstancias difíciles. Sí, algunas veces esa carga se me ha hecho realmente pesada. En mi debilidad Él está a mi lado, me ayuda a soportarla, no podría ni sabría hacerlo sin su ayuda. ¡Que descanso saberlo junto a mi! ¡Que alivio reposar en Él!


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