¿Qué nos dice el texto?
Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.
DESDE LA FAMILIA
(mujer, casada, trabajan ambos, una hija, ella pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)
¿Cuántas veces flaquean nuestras fuerzas, nos desalentamos, todo parece que va en nuestra contra….? Muchas, demasiadas diría yo, son las veces que dejamos de pedir, dejamos de tener fe. Y Dios vuelve a decirnos: FE, tened FE, pedid con FE, ¿cómo voy a negaros nada?, yo os daré el consuelo, y la paz, y la serenidad, ¿cómo voy a negarle la tranquilidad, la ternura, la paciencia, el cariño… a mi hija cuando me lo demanda?, pues Dios menos todavía.
Él nos da sin medida, pero no podemos perder esa “dependencia” de Dios, no debemos perder lo que nos tiene unidos y en continua relación con Dios, la oración. Orar, Orar y Orar, y después Orar. Dios centro de nuestras vidas, Dios presente en nuestras vidas, Dios guía de nuestras vidas por medio de la oración.