SEGUNDO PASO: MEDITATIO

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LA RELIGIOSIDAD POPULAR

(hombre, casado, trabaja, dos hijos, cofrade y hermano de varias hermandades de penitencia)

 

Son muchas las tentaciones que el diablo me ha puesto en mi camino cofrade, muchas de ellas disfrazadas de bondad o de “ángel de luz”. Unas veces tuvo la culpa mi edad y mi falta de madurez en la Fe; otras el ansia de la “gloria” formando parte por ejemplo de una Junta de Gobierno, tomando decisiones y asumiendo responsabilidades, creyendo que yo no me iba a equivocar dónde otros se habían equivocado, y otras veces “dándome el poder” de que con un toque de llamador “Nuestro Señor” o “Nuestra Madre”, levantaran su paso. ¡ Cómo intenta engañarnos el tentador…!

Hoy, al paso de los años, mi Fe ha ido madurando, aprendí a ver a Jesús en el Sagrario y desde ahí, decirle al demonio que se vaya y que me deje en paz y le doy gracias a Dios por enseñarme que en lo pequeño y en el servicio es dónde mejor puedo reflejar el amor de Dios en mi cofradía.

DESDE LA ENFERMEDAD

(mujer, casada, jubilada, convaleciente, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)

 

Percibo que aquí, cuando hablamos de tentación, nos estamos refiriendo a algo que es malo, a algo que viene del maligno. Pero la verdad es que la tentación se nos presenta de muchas formas. Incluso, pueden ser personas que nos quieren las que nos inducen y tientan a hacer determinadas cosas.  En estos momentos y tras mi problema de salud, algunos me instan y me apremian a que deje todas esas  actividades en las que estoy comprometida y que forman parte de mi día a día, con el deseo de que lleve una vida tranquila, sin responsabilidades, sin complicaciones, sin stress. Incluso me dicen que ya es hora de que dedique el “tiempo para mí”. Sus intenciones son buenas. Pero no me resigno a llevar una vida light. Y tengo dudas.  Me pregunto cuáles son los comportamientos y formas en los que no debo caer. Creo que, si mis obras y aptitudes no van encaminadas a construir Reino, son una tentación que me leja de Dios y de los demás, y por tanto, no debo caer en ellas.

Cuantas veces en el Padrenuestro digo “No de mejes caer en la tentación”. Pues le pido al Señor no caer en la tentación: de que soy imprescindible, de creer que todo está en mis manos, de creerme autosuficiente, de prescindir de Dios en mí vida. Quiero aprender a decir no a las tentaciones que crean muerte. Decir no a las distracciones que hacen que no me centre en lo realmente importante. Decir no a los compromisos innecesarios. Quiero ser dueña de mis tentaciones y que no sean ellas las que se adueñen de mí.

Líbrate Señor, de esos espejismos que prometen vida y esconden vacío.


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