SEGUNDO PASO: MEDITATIO

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LA FAMILIA Y LOS NIÑOS

(matrimonio, trabajan ambos, dos hijas pequeñas, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana)

 

Un domingo más Jesús nos invita a ir más allá del cumplimiento de las normas establecidas. La ley del talión aseguraba un castigo proporcional a la infracción cometida de manera que se limitaba la venganza pero se justificaba la práctica de la violencia. Jesús realiza en su vida pública una revolución que se basa en el amor. Ante este precepto del “ojo por ojo, diente por diente” ofrece una respuesta de perdón y generosidad presentando y compartiendo la mejilla, los bienes o el tiempo del que disponemos.

Si esto es complicado con nuestros seres queridos, cuánto más con quienes no guardamos buena relación o quienes nos perjudican. En esas situaciones un cristiano se pone a prueba. En este texto Jesús nos indica que “nuestro prójimo” es cualquier persona que se encuentre en nuestro camino y que ante ellos también estamos obligados a hacer el bien. En la convivencia familiar suelen surgir discusiones con nuestras hijas y algunas veces como pareja. Día a día rogamos a Dios para que nos proporcione calma y la paciencia no nos abandone y no convierta la diferencia de opinión en hostilidad y mucho menos en faltas de respeto. Nuestras hijas crecen aprendiendo cómo se solucionan los conflictos en casa y no nos gustaría que entendieran que la violencia es un modo legítimo para tratar al prójimo.

Jesús nos pone en una tesitura complicada, ya que es difícil no dejarse llevar por nuestro lado visceral más primitivo en momentos en los que podemos sentirnos incomprendidos, amenazados o cuestionados. Cuando tenemos un problema con alguien podemos caer en la tentación de tener en cuenta sus defectos o sus incoherencias de vida buscando tener razón y justificar nuestra postura en una posición “dominante”. Para ello hay que procurar anticiparse y mantenerse humilde, estamos llamados a seguir a Jesús por un camino de perdón y generosidad sin límites.

DESDE LA PALABRA EN LA VIDA COTIDIANA

(mujer, soltera, trabaja, perteneciente a movimiento cristiano y comunidad seglar)

 

El amor al enemigo, ante esto lo primero que me paro a pensar es , quién es mi enemigo ?  Porque los enemigos tienen rostro y nombres , todos aquellos que me fastidian , que  me quitan la paz .

Cómo se puede amar al que te humilla , al que habla mal de mi , que te pone la zancadilla ? . Que difícil es , es antinatural no puede salir de mi , es imposible en mis fuerzas por mucho que me lo proponga .

Pero  el Señor tiene poder para eso y para más , en tanto y en cuanto yo me siento amada  y perdonada por Dios podré llegar a perdonar y amar al otro

Lo primero que tengo que hacer para llegar a esta Palabra es rezar por el enemigo , espero que el Señor me conceda hacer carne está palabra , que me dé su Espíritu Santo.

DESDE LA ENFERMEDAD

(mujer, casada, jubilada, convaleciente, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)

 

“Sed perfectos” y ¿que es ser perfecto? Dice el diccionario “la palabra perfecto describe a la cosa, organismo o individuo que reúne el más alto nivel de excelencia en relación a los demás elementos de su misma naturaleza”. Ya nada más leerlo me cansa, me parece una meta imposible, algo inalcanzable, lo cual me crea frustración. La perfección es algo tan relativo, lo perfecto para mi puede no serlo para ti.

No creo que Jesús pretenda frustrarme con un ideal inalcanzable. Necesito metas realistas que pueda llevar a cabo. Intentar hacer las cosas bien, lo mejor que pueda. Aceptar el resultado y sentirme satisfecha con él. ¿Por qué?. Porque he trabajado duro, lo he intentado. Unas veces lo habré superado y otras, a lo mejor me he equivocado, pero también he aprendido. ¿Por qué nos empecinamos en querer ser inmaculados, fantásticos, ocurrentes, un modelo para que nos copien?. De verdad que eso me produce cansancio.

También el Señor con esas personas con las que tengo intereses opuestos, con las que no tengo sintonía, que me crispan; me pide que sepa aceptarlas, respetarlas, evitar entrar en conflicto. Tener un gesto, una palabra amable. No levantar muros, no desearles mal, no poner condiciones, no pedir cuentas. Hace tiempo estas cosas me costaría mucho trabajo hacerlas, al menos algunas. Pero con los años la vida te enseña que no obrar así es envenenarte la sangre y no sirve para nada. Solo para perder energía. Ahora esas actitudes me salen hasta con facilidad. Hacen que me sientas bien, que me quite un peso de encima. Lo que quiero ahora, es que mi corazón se vacíe en detalles por las personas que el Señor pone en mi camino. Sin más pretensiones. Así el sol del creador lucirá para todos.


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