SEGUNDO PASO: MEDITATIO

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

 
DESDE LA FAMILIA Y LOS NIÑOS

(matrimonio, trabajan ambos, dos hijas pequeñas, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana)

Cuando arrestan a Juan, Jesús se “retira”, se marcha. Va a otro lugar, a Cafarnaún, y comienza su vida pública, su misión. Parece que Jesús tomara el relevo de Juan, una vez que este está siendo silenciado. Hay detalles que no podemos conocer: por qué Jesús inició su misión en un momento y no en otro, por qué en Cafarnaún… pero sí podemos estar seguros de que Jesús, como en el lenguaje del Concilio Vaticano II se decía, “leía los signos de los tiempos”. Veía la realidad que le rodeaba, descubría en ella la presencia y la voluntad del Padre, y tomaba decisiones siguiendo esa voluntad. Se exponía. eso nos llama también el Señor a nosotros, que hoy nos preguntamos: ¿actuamos nosotros también de esa manera?, ¿a qué nos exponemos?

Por otro lado, es muy relevante que Jesús no actúa solo. Se rodea de amigos y seguidores, de colaboradores, de discípulos. En el relato de estas primeras vocaciones para el seguimiento de Jesús, nos fijamos en tres perspectivas, cada una de las cuales nos lleva a reflexionar en nuestra propia vida:

1. La de Jesús. Nos recuerda que no podemos trabajar solos, que la misión de la Iglesia se hace en comunidad y es, a su vez, hacer comunidad.

2. La de los discípulos. La que más nos identifica. O eso queremos y creemos. Somos también llamados al seguimiento de Jesús, aunque hay muchas cosas de las que aún tenemos que desprendernos, igual que dejaron las redes y las barcas (su medio de vida, su seguridad) Andrés, Pedro, Juan y Santiago.

3. La del padre Zebedeo, que ve cómo sus hijos se marchan siguiendo su vocación y el se queda “sólo” y, quien sabe, quizás un poco defraudado. Esto nos recuerda que nuestras hijas no son nuestra propiedad, que son libres, y que tenemos aceptar y apoyar la libertad de nuestras hijas para seguir su propio camino.

DESDE LA ENFERMEDAD

(mujer, casada, jubilada, convaleciente, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)

Cómo debo responder a la llamada de Jesús ¿Desde el radicalismo de estos cuatro discípulos? ¿Desde el seguimiento de otros discípulos como Nicodemos o Lázaro? (que no lo siguieron físicamente y que permanecían en sus casas con sus obligaciones familiares y laborales, pero que eran incondicionales a Jesús). No me gustan los radicalismos.

Entiendo y vivo el seguimiento a Jesús desde la coherencia, desde la responsabilidad, desde la confianza, desde la humildad, sin extravagancias, sin ostentaciones, sin ruidos. También creo que este “sígueme” del Señor, no me lo dice una vez, sino mil veces. En cada acontecimiento y en cada circunstancia de mi vida siento que me pide: “Haz lo que tengas que hacer, pero desde mi seguimiento” y unas veces es fácil y otras, cuando se hace la noche en mi vida y la cubren los nubarrones, la cosa se complica. En esos momentos oscuros y de debilidad es donde tengo la certeza de que Él sale a mi encuentro, ingeniándose para hacerme ver el camino, y hasta me sorprende ¡vaya si me sorprende!

Recorrer junto a Él ese camino de Galilea es lo que quisiera..


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