¿Qué nos dice el texto?
Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.
DESDE LA FAMILIA Y LOS NIÑOS
(matrimonio, trabajan ambos, dos hijas pequeñas, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana)
En esta semana ya se nos hace inminente el nacimiento de Jesús, que celebraremos en pocos días. Pero hoy queremos también posar nuestra mirada en María y en José. Una pareja joven, que se quiere y se respeta, que está a punto de casarse… y en la que repentinamente surgen la duda y el temor. Debieron sentir que la fidelidad entre ellos se había roto y que la humillación pública les resultaría dolorosa.
En una situación así, es probable que nosotros nos sintiéramos tan heridos que el diálogo y la reconciliación resultaran difíciles. Cuando se nos hiere el orgullo a menudo reaccionamos con agresividad, y es lo que hubiéramos podido esperar -especialmente de José- en este caso.
No obstante, a pesar de esos sentimientos tan humanos que podemos imaginar en María y en José, su forma de afrontar lo que está ocurriéndoles es sorprendente: se abren a la presencia de Dios en sus vidas (María lo había hecho antes). Ponen a Dios en el centro de la pareja, de su vida familiar, y, pese a las dudas y temores, caminan juntos por el camino que Dios les marca: la de criar a su hijo en la sencillez de su hogar para que llegue a ser el hombre que está llamado a ser.
Esto nos hace a nosotros replantearnos varias cosas: ¿cómo abordamos los conflictos cuando surgen?, ¿ponemos a Dios en el centro de nuestra familia o a menudo intentamos ocupar ese lugar?; ¿qué queremos para nuestras hijas: que sean lo que nosotros imaginamos bueno para ellas o que sean lo que Dios les llama a ser?
Le pedimos al Señor que nos ayude a ponernos en su presencia y a abandonarnos en sus manos. Sólo así puede irse cimentando una familia unida en el Amor que sea capaz siempre de superar dificultades y egoísmos.