SEGUNDO PASO: MEDITATIO

¿Qué nos dice el texto?
Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LOS NECESITADOS
(mujer, casada, voluntaria de Caritas Parroquial, pertenece a movimiento seglar)

“Paz a vosotros”. Esta frase repetida por tres veces en este Evangelio, es el saludo habitual que hace Jesús en casi todas sus apariciones; porque Él vino a traernos esa “Paz interior” que nadie nos puede quitar por muchas dificultades y sufrimientos que tengamos en nuestra vida.
Tenemos que ser personas de auténtica Fe, pero cuántas veces nos identificamos con Tomás y necesitamos meter el dedo y la mano en las llagas de Jesús para creer. Esas llagas son heridas que revelan la Misericordia de Dios, que tanto amó al mundo que le dio su Hijo único. Cuánta necesidad tiene el mundo de comprender y acoger la Misericordia divina.
Paz, Fe y Misericordia, es lo que intentamos transmitir en nuestra acogida de Cáritas y desde la pobreza, la humildad, y la sencillez, las personas más necesitadas nos dan auténticas lecciones de confianza absoluta en Dios que les ayudará a sacar sus vidas adelante.

DESDE LA ALEGRIA COTIDIANA
(mujer, soltera, trabaja, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)  

¡JESÚS HA RESUCITADO! ¡VERDADERAMENTE HA RESUCITADO!
Hoy 2º domingo de Pascua seguimos celebrando lo que vivimos en la Vigilia Pascual, que la Luz del Resucitado nos ha inundado para llevar la alegría de su Palabra a nuestro día a día.
Yo me siento llamada a dar ese inmenso Amor que el Señor me ha regalado con su entrega. Al igual que Jesús Resucitado envió a sus discípulos, me siento  enviada con la fuerza del Espíritu Santo a dar testimonio en mi familia, en mi trabajo, en mi comunidad, perdonando y amando al que me hace daño, al que me pone las cosas difíciles, al que…
Pero durante la semana he recibido una noticia que me ha hecho dudar igual que Tomás, que me ha hecho sentir miedo igual que el que sintieron los discípulos encerrados en su casa ante la muerte de su maestro. Y es que una niña a la que adoro puede tener una enfermedad grave.
Pero el Señor de nuevo se hace presente en mi vida recordándome que en mi debilidad se hace fuerte, porque su Luz es la que ocupa mi vida y tengo que ser esperanza de Resurrección en los que como Tomás necesitan pruebas para creer, necesitan tocar sus heridas porque el dolor les atenaza. Como cristiana, a mi me toca ser LUZ con sus padres. Ser la que les transmita el Amor tan inmenso que les tiene el Señor y la Esperanza de la Resurrección, ahora más que nunca. Porque merece la pena dar la vida por el que lo necesita, ahí es donde está la alegría del evangelio. DANDO LA VIDA


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